Resumen

El terremoto  del 22 de abril de 1991 causó un daño en la región sureste del Caribe de Costa Rica, por lo cual  se hace un sumario de aquellos efectos geológicos que impactaron a la población de la región.

Durante el Terremoto de Limón, ocurrió la licuefacción de grandes áreas constituidas por depósitos inconsolidados del Cuaternario, existiendo más influencia sobre la magnitud de la licuefacción por el tipo de subsuelo, que con la cercanía al epicentro.

Numerosos ejemplos de asentamiento diferencial fueron observados durante el trabajo post-terremoto. La subsidencia no debe de ser confundida con un efecto tectónico,  sino que se debe a al asentamiento de sedimentos pobremente consolidados.

El efecto más dramático del terremoto fue el levantamiento co-sísmico de la línea de costa de Costa Rica, desde Moín al norte, hasta Gandoca al sur; el cual alcanzó un máximo de 1,85 m. Hubo también levantamientos tierra adentro, registrados con magnitudes superiores a los tres metros. Un tsunami ocurrió en asocio al terremoto, sin embargo su efecto fue disminuido por la presencia de una barrera arrecifal y que la costa estaba levantada, cuando la ola arribó.

Cientos de deslizamientos ocurrieron como una consecuencia directa del evento sísmico,  los cuales causaron un severo daño ecológico a la selva tropical.