Resumen

Desde los inicios en el aprendizaje de la música en cualquiera de sus especialidades, se habla de ella como un lenguaje por medio del cual se expresa y comunican ideas y formas de expresión que son reflejo de nuestras sociedades a través de cientos de años.

Dentro de la familia de instrumentos de percusión existe un grupo de instrumentos que plantean una relación directa con una sociedad en particular y que establecen un vínculo estrecho entre el ser humano y sus deidades en su grupo de creencias y costumbres fuertemente unidas a los tambores.

En este caso estoy hablando de los “Tambores Batá” (de la lengua Yoruba – Nigeriana Tambor). Estos instrumentos en su estado original funcionan como un grupo por si solos y en grupo de tres tambores.  Los tambores Batá son tambores bimembranófonos  que tienen forma de reloj de arena y sus nombres de pequeño a grande son: Iyá (tambor Parlante), Itótele (medio) y Okónkolo (Pequeño). Como en toda trilogía de tambores y en la usanza africana, se cree que el tambor más grande (Iyá) es el llamado a establecer la comunicación dentro de todo el ritual religioso en el cual éstos se utilizan.

Es así que con base en el modelo lingüístico de Ferdinand de Saussure, y en relación con la premisa que se establece con el lenguaje musical de los “Tambores Batá” como un sistema de comunicación; que podríamos pensar en un lenguaje sistematizado para esa comunicación.  Se establecen similitudes del lenguaje entre humanos y Tambores Batá.

Palabras clave: Tambores Batá, Ritual, Lenguaje, El habla,