ENTREVISTA

 

La Sociedad Teosófica en Costa Rica: Estudio histórico sobre la implantación, la cultura impresa, la proyección socio-política y la metafórica teosófica (1904-1930)

 

El investigador Esteban Rodríguez-Dobles ha defendido una tesis de maestría académica en historia, cuyo título es “La Sociedad Teosófica en Costa Rica: Estudio histórico sobre la implantación, la cultura impresa, la proyección socio-política y la metafórica teosófica (1904-1930)” en la Universidad de Costa Rica en Costa Rica, el miércoles 10 de octubre de 2018.

 

Esteban Rodríguez-Dobles nació en 1979 en Grecia, Alajuela, Costa Rica.

 

El autor nos ha concedido la siguiente entrevista.

 

¿Cuáles fueron los motivos que le llevó a enfocar su investigación hacia la Sociedad Teosófica?

 

Me llevó a ello la curiosidad por las creencias y la psique humana. Cuando pienso en cómo llegué a esta investigación, creo que se trata de una ruta o agenda de investigación que empezó con inquietudes acerca de cómo podía hacer un estudio de la historia sobre las facetas imaginarias y psicológicas de las gentes del pasado. Con esto empezaron mis primeras lecturas de los historiadores como Lucien Febvre, Marc Bloch, Jacques Le Goff, Carlo Ginzburg, Ruggiero Romano, Alberto Tenenti entre otros, y el haber tenido la oportunidad de leer y conocer en San José, Costa Rica al historiador de la muerte Michelle Vovelle a inicios del mes de febrero de 2004. Este fue el marco en el que defendí en 2005 una primeriza tesis de licenciatura en historia, llena de simplezas y de un uso rudimentario del psicoanálisis para abordar el estudio histórico de las mentalidades y las catástrofes en el occidente del Valle Central de Costa Rica entre fines del siglo XVIII y la primera mitad del siglo XIX. Aquella interpretación avanzó en cómo durante las catástrofes afloraban en la población representaciones bíblicas y se desplegaban una serie de prácticas y estrategias espirituales que permitieron de alguna manera comprender el papel de la Iglesia Católica en este escenario, las creencias religiosas y las mentalidades en el contexto de estos desastres meteorológicos, tectónicos, epidémicos, etc. Acá por primera vez pude detectar la relación entre una imagen corpórea como manifestación de las mentalidades: la mano de Dios.

 

De manera que desde ese momento mi búsqueda entre 2005 y 2009 se agudizó hacia fuentes históricas que me permitieran acceder a situaciones donde el inconsciente se hiciera manifiesto, donde la psique se sublima en representación, me interesa ese subsuelo de impulsos que adoptan la forma de imágenes, de símbolos. Así que me aboqué a estudiar –siempre en el marco de la cultura católico-cristina– el milagro, las tradiciones votivas, los exvotos, las apariciones marianas y toda fuente que me revelara la creatividad en la experiencia religiosa. Por estos años pude conocer los maravillosos trabajos históricos de Carmen Bernard, Serge Gruzinsky, Solange Alberro, David Brading, que me aportaron novedosas vías interpretativas para estudiar aquellas manifestaciones culturales y mentales menos aprehensibles.

 

Si mis cálculos no fallan, hacia 2008 los estudios de la sociabilidad estaban bien cotizados en la pequeña academia costarricense, desde el año anterior con la visita del historiador español Jordi Canal y otros más, se abordó esta perspectiva de estudios en la Universidad de Costa Rica. Así que hacia 2007 Ricardo Martínez Esquivel, Esteban Sánchez Solano y mi persona coincidimos en curso del Posgrado Centroamericano en Historia impartido por el historiador guatemalteco José Cal, se trabajó con estas nociones sobre la sociabilidad, pero también con el abordaje de los procesos de las modernidades religiosas latinoamericanas, por lo cual profundizamos la lectura de estudiosos como Hans Jürgen-Prien, Jean Pierre Bastian, Fortunato Malimacci, Francisco Xavier-Guerra y Pilar González entre otros, considero que aquella experiencia estudiantil fundó para nosotros una especie de pequeña comunidad interesada por lo espiritual-religioso más allá de lo católico; producto de algunas conferencias sobre esta reflexión posteriormente publicamos algunos artículos en el 2009 que aparecen en la Revista Estudios número 22, https://revistas.ucr.ac.cr/index.php/estudios/issue/view/2075   

 

Hasta este momento la Sociedad Teosófica tan solo existía en mi cabeza como una misteriosa casa amarilla ubicada en el centro de la sucia ciudad de San José, un portón de hierro forjado, un rótulo con un símbolo hecho de símbolos, algunos que reconocía. Como Ricardo Martínez estaba entonces bien familiarizado con las logias masónicas costarricenses, los masones y sus documentos, conoció a una integrante de la masonería mixta que también es teósofa, y ella le invitó a revisar el archivo privado de la Sociedad Teosófica en Costa Rica. Así ese joven precoz nos abrió la posibilidad de estudiar las fuentes de la desconocida, polvorienta y poco organizada documentación de los teósofos costarricenses.

 

Creo que Ricardo estaba suficientemente abrumado u enfocado en las fuentes masónicas, así que me delegó esa aparentemente pequeña parcela documental, que tras algunas negociaciones con la presidencia de la logia Virya estuvo disponible únicamente un día a la semana (lunes) durante aproximadamente una hora y media comprendida entre 6:30 pm y 8:00 pm. Desde la primera vez que pude leer las actas de la susodicha logia supe que había encontrado una preciosa cantera para continuar elaborando mis aproximaciones a la mentalidad, pero también había encontrado documentos históricos de una Costa Rica subterránea.

 

 Sin embargo, no tenía ni idea, ni la mínima sospecha de hacia dónde podía llevar mi vida esta investigación, ni tampoco sabía cómo podía estudiarle apropiadamente, no tenía referentes teóricos de los estudios del esoterismo. Por aquel entonces, los estudios para Centroamérica sobre la Sociedad Teosófica eran aproximaciones desde la historia social de lo cultural, se contaban con los dedos de una mano. Destacaban investigaciones de historiadores como Wolker Wunderich, Ricardo Melgar Bao, Marta Elena Casaús Arzú y Chester Urbina Gaitán, que son trabajos pioneros, y establecen vínculos entre política y teosofía. Pero nada tenían que ver con los estudios del esoterismo occidental.

 

Al año siguiente ya contábamos con la existencia de la REHMLAC, lo que permitió una plataforma para la publicación de trabajos más especializados. Pasado poco tiempo se logró posicionar como revista número 1 de la UCR, la más leída, la más descargada etc. A la gente le interesa lo que se escribe sobre la masonería, la teosofía y otras agrupaciones, cosa que brindó más empuje para la investigación de estas temáticas. Ahí publiqué mi primer artículo sobre la Sociedad Teosófica.

 

Eso me permitió contactar con la historiadora guatemalteca Marta Elena Casaús que se desempeñaba como docente en la Universidad Autónoma de Madrid, la invité a formar parte de un eventual comité de tesis y aceptó, no obstante Centroamérica es impredecible. En enero de 2013 inició el juicio contra el militar, político y dictador Efraín Ríos Montt por crímenes contra la humanidad y el genocidio del pueblo Ixil entre 1982 y 1983; esto afectó las posibilidades de que Casaús pudiera dedicarle tiempo a mi tesis, dado que era una de las personas que testificaría sobre la guerra contra las mujeres Ixiles. Vida y muerte, muerte y vida, la hija de Martha trajo al mundo en esas fechas el primer nieto, por lo que sus prioridades cambiaron, así que se dio de baja como miembro del comité y se acogió a la pensión. Me envió un pequeño grabado Somera que retrata el Puente Nuevo de Ronda en Málaga, lo guardo con mucho cariño, pues hay puentes que nos seguirán uniendo.

 

Finalmente, lo que terminó de orientar la tesis hacia el estudio de la Sociedad Teosófica tuvo que ver con el respaldo y apoyo encontrado con mis participaciones en los Simposios internacionales organizados por el CEHME en Gibraltar (2012) y en Gijón-Asturias (2015). Ahí conseguí socializar en un entorno más apropiado mis trabajos y el concepto de sociedades de creencias, pude conocer a académicos que me ayudaron a enriquecer mis fuentes y marco teórico, para finalmente dar cuenta de que existía todo un universo académico fuera de Costa Rica abocado al estudio de fenómenos que auténticamente me interesaban. Todo lo anterior además me permitió entrar en contacto con figuras clave de los Estudios del Esoterismo Occidental en América Latina como José Ricardo Chaves (UNAM) y Juan Pablo Bubello (UBA). Con ellos inicié la lectura de los historiadores del esoterismo Antoine Faivre, Wouter Hanegraff, Marco Pasi, Kocku von Stuckrad, Egil Asprem y Carole Cusack.

 

En mi criterio el 2015 fue un excelente año para este campo de estudios. El trabajo conjunto acumulado durante un lustro entre Miguel Guzmán-Stein, Ricardo Martínez Esquivel, Esteban Sánchez y mi persona desde la UCR hizo posible celebrar a inicios de noviembre de 2015 el IV Simposio Internacional de Historia de la Masonería y los Movimientos Asociativos Latinoamericanos y Caribeños: Prácticas asociativas y Modernidad, siglos XVIII-XXI que contó con valiosas participaciones de historiadores de la talla de José Antonio Ferrer Benimelli, Eduardo Madrigal Muñoz, Yván Pozuelo Andrés, Fernanda Santos, Guillermo de los Reyes, Devrig Mollés, María Zozaya, Eduardo Torres Cuevas, Valeria Aguiar Bobet, Marco Flores Zavala, entre otros. Fue en el marco de estas actividades que se impartió por vez primera en Costa Rica un Seminario enfocado en los Estudios del Esoterismo Occidental, esto gracias al aporte del historiador argentino Juan Pablo Bubello quien cobijó sus tres conferencias bajo el título: Derivaciones del Esoterismo Occidental en América Latina. Acá es donde la tesis terminó de adquirir forma y direccionamiento claro hacia el estudiar a la Sociedad Teosófica partiendo de los Estudios del Esoterismo Occidental, por decirlo de otra manera, en ese momento pensé en la manera en que debía escribir la tesis. Sin embargo, el proceso de escritura fue muy fragmentado, interrumpido dado que al mismo tiempo impartí cursos en la UCR a tiempo completo, y mis estudiantes siempre serán lo primero.  

 

A fin de cuentas, como podrán entender los motivos que me condujeron a la escritura de ese trabajo no necesariamente tienen que ver con la lucidez o la claridad, sino por el contrario a una oscura búsqueda por entender la documentación que yacía entre la biblioteca y los archiveros de la logia Virya. Fue mi absoluta ignorancia la que me condujo a esta tesis.

 

¿Cuáles fueron las fuentes que ha utilizado?

 

Creo que lo más interesante que los historiadorxs tienen siempre por decir proviene en gran parte de sus fuentes. De cierta manera, considero que lo más valioso que tiene mi trabajo de tesis no se encuentra en mi interpretación, sino precisamente en las fuentes que me ayudaron a elaborar dicha interpretación.

 

Cuando ustedes me preguntan sobre “cuáles fueron las fuentes” es que se dispara el trastorno obsesivo compulsivo que también creo que padecemos todos los interesados por el pasado, sean historiadorxs o no. Admítanlo, todxs estamos enamorados-obsesionados del privilegio de convivir con nuestras fuentes pues de alguna manera es convivir también con las personas que pueblan nuestros escritos.

 

Ahora para ser más puntual, esta investigación se permitió explorar diversos archivos públicos, privados, acervos digitales, obras narrativas, fotografías, es decir, tratamos de abarcar la mayor cantidad posible de registros documentales sobre la Sociedad Teosófica. El oficio del historiador puede ser muy terapéutico [risas]. Pero bien, este trabajo incluye: 

 

Periódicos- artículos periodísticos, anuncios, caricaturas.

Revistas Teosóficas

Textos literario-narrativos

Textos teosóficos doctrinales

Fotografías

Actas de las Logias

Cartas y documentación epistolar en general

Circulares

Planes estratégicos

Estados financieros

Informes de labores

Listados de diversa naturaleza: libros, miembros, logias, etcétera. 

 

Todo este vasto acervo documental inicialmente empezamos a transcribirlo, pero conforme avanzamos varias cosas nos determinaron a realizar un registro digital de los materiales: las deficientes condiciones de almacenamiento, el deterioro de los documentos y el horario restringido. Con un equipo improvisado pudimos registrar en fotografía digital más de 8000 folios, y eso no es ni una tercera parte del material que pudimos prospectar, queda mucho trabajo por hacer. Me maravilla, pero también da mucha tristeza la aséptica distancia digital de los documentos, cada tanto sostengo un documento histórico y pienso en aquel precioso trabajo de la historiadora francesa Arlette Farge La pasión por el archivo y me regocijo del lustro en que hicimos esas fotos y las bases de datos.

 

Estimo que el 85 % de las fuentes primarias presentes en la tesis las recabamos en el Archivo de la Sociedad Teosófica, sin embargo, debo de resaltar nuevamente que eso apenas es una fracción de todos los documentos, pues los archivos de logias de existencia más reciente no fueron explorados. Lo demás proviene de fuentes detectadas en la Biblioteca Nacional de Costa Rica, y en la Colección Urna (Colección de Roberto Brenes Mesén) de la Biblioteca Carlos Monge Alfaro de la UCR.

 

Por otro lado, las fuentes secundarias o bibliográficas las fuimos adquiriendo por diversos medios, debo de admitir que cierta repulsa o reserva hacia este tipo de temáticas mantienen a nuestras bibliotecas públicas poco nutridas, sigue pesando la estigmatización de dichos temas. Hubo por tanto la necesidad de importar literatura académica especializada especialmente de editoriales como Brill, Trotta, Gredos, Atalanta, Akal, Kier y otras más, por lo que tuve que gustosamente gastar algún dinero en libros. Le agradezco mucho al filósofo costarricense Francisco Víctor por mantener en su Librería Andante un pequeño espacio para libros sobre alquimia, misticismo y espiritualidades.

 

¿Cuáles fueron las principales dificultades con las que se ha encontrado? ¿Cómo las ha superado?

 

Creo haber mencionado ya algunos tropiezos o limitantes, pero a cada dificultad se debe imponer la creatividad, quizá lo más difícil es sobreponerse ante la imponderable desgracia que pueda recaer sobre cualquiera. Para mí lo más complejo de superar fue la enfermedad de mi director de tesis. A todos nos tomó por sorpresa el rápido deterioro de mi estimado maestro, y fue necesario pensar que lo más importante era su recuperación. Mucha gente me aconsejó cambiar, buscar otra persona, hacer de mi tesis lo prioritario, el puro egoísmo pragmático que tanto se encuentra en la academia. Hubo una pausa que considero y consideré prudente, pensando que todos pudiésemos estar de mejor manera para una defensa de tesis, no me arrepiento de nada. Gracias a la lectura y revisión de Eduardo Madrigal pude continuar escribiendo las partes iniciales de la tesis.

 

La segunda peor dificultad, es que las áreas tan específicas o especializadas como la historia, han naturalizado una pasmosa violencia dentro de su cultura académica-laboral, no importa si tienes el tema más relevante o las fuentes inéditas maravillosas, o las ideas más brillantes, tampoco importa la sensatez, o la amplitud de tus estudios internacionales, he llegado a pensar que todo se trata de ser bueno fingiendo lealtades para ser parte de la clientela. Será hasta que los jefacistoides de la historia se resten importancia a sí mismos, que no lograremos desterrar esas repulsivas actitudes y prácticas que gozan del silencio de los justos, del contubernio de algunos académicos y la disposición de cierta parte de personal administrativo en unas universidades públicas repletas de hostigamiento laboral-mobbing. Estas cosas no se llegan a superar del todo.

 

Por otro parte, creo que vale reconocer que el desarrollo del proceso de escritura no fue reposado, y se dio de forma más bien interrumpida, precipitada, con poco margen para hacer revisiones de estilo, así que el texto de tesis que fue defendido presenta algunos imperfectos o imprecisiones que quizá Iván Molina Jiménez pueda detectar y aprovechar para publicar su opinión en algún periódico nacional. O quizá en unos años cuando la Liga Deportiva Alajuelense gane el campeonato nacional recobre su vigor mordaz como para hacerlo.

 

¿Cuáles fueron las principales problemáticas históricas que su trabajo ha resuelto?

 

Me parece que en este campo disciplinar, creer que se ha resuelto un problema al haber realizado el trabajo investigativo es solo una manera de poner coto a un escrito, hay mucha gente en la academia que vive en el solipsismo de sus conclusiones, y sería valioso reconocer que nuestros productos académicos son provisionales y además con un alcance limitado. Cada vez que se llega a acabar un proceso de estos, inmediatamente se da inicia otro. La historia es un arte de la duda y creo que resulta mucho más gozoso pensar en las preguntas, me la paso mejor imaginando preguntas, resolver problemáticas históricas es un trance de demostraciones muy sufrido. Prefiero imaginar, prefiero elaborar la problemática pues son las puertas que abrimos, resolver o despejar la interrogante significa también cerrar las puertas, y algunos historiadores piensan que sus puertas deben quedarse así, resueltas/cerradas.

 

Así que, si me permiten decirlo, considero que he resuelto poco o nada. Lo que vamos a hacer es que mencionaré algunas cosas que me parece pudimos aportar con nuestra indagación: 

 

1. Darle una dimensión más clara de la presencia y expansión de las ideas teosóficas y los teósofos en Centroamérica y Colombia, especialmente para el caso de Costa Rica, con ello la manera en que la teosofía puso a esta región en el mapa de la intelectualidad de la primera mitad del siglo XX.

 

2. Proveer un panorama-contexto histórico enriquecido acerca de la producción literatura esotérica y teosófica costarricense, así como dimensionar el mercado de textos esotéricos y su lectura. Creo que la historia de la lectura y escritura de textos teosóficos ofrece un enorme terreno para la investigación.

 

3. Me parece que al menos logramos cuestionarnos cómo hemos entendido/aceptado historiográficamente el proceso de la secularización de la sociedad costarricense. Así mismo, es valioso entender los vínculos entre los sistemas de creencias y su puesta en práctica en el terreno político. Por lo que he tratado de sugerir que el fenómeno de la modernidad religiosa costarricense debe reconocerse como una modernidad bajo el signo esotérico, dada la relevante participación de miembros de la Sociedad Teosófica en las arenas políticas, educativas, artísticas, literarias durante toda la primera mitad del siglo XX.

 

4. Considero que, tras esta desgarbada tesis, algunos estudiantes podrán encontrar formas de explorar las mentalidades, lo imaginario, las creencias y la cultura mental en general. El estudio de las mentalidades que realizamos, parte de una revisión en la que logramos coligar la metaforología propuesta por el filósofo Hans Blumenberg y la teoría junguiana para estudiar a los teósofos y la teosofía. Esto sin duda es lo que nos llevó a recalcar la importancia de repensar históricamente la forma en que se relacionan el logos y la episteme. Las metáforas se nos mostraron como piezas del horizonte de sentido de una época, pero también como arquetipos; hay una metaforicidad constitutiva del mundo, su sustrato está en el inconsciente y su expresión se concretiza en metáforas que permiten estructurar los sistemas de creencias mismos.  

 

¿Por favor, podría resumir la esencia de su tesis en dos líneas?

 

Esta es la historia sobre las ideas del ser humano acerca de su relación con la eternidad.

 

¿Cuáles fueron las lecciones, a todos los niveles, personal y profesional, que usted ha deducido de su experiencia investigativa?

 

-Cada vez que partimos a investigar empezamos como maestros para finalizar como aprendices. 

 

-Necesitas a alguien cerca: Al volverte un habitante del Reino Medio, tener a alguien cerca es un anclaje fundamental con el mundo de la vida. No debes descuidar a esa(s) persona(s).

 

-Toda tesis tiene algo de sacrificial, pero la tesis no eres tú: No se convierta en la ofrenda del sacrificio, mejor ofrezca en sacrificio la tesis. Deberá tener buenos amigos y familiares comprensivos que toleren los silencios, las ausencias y las cancelaciones, hágales saber constantemente que será por un tiempo y que eso es parte del esfuerzo.

El producto final, a pesar ser todo un parto no equivale a un hijo, ni es un reflejo de su persona. La tesis es un puño de hojas lleno de ideas que fue escrito para optar por un título académico. A veces contienen grandes aportes científicos.

 

-Fue indispensable escuchar mucha, mucha música y cultivar al menos una planta (si tiene hijos o mascotas puede omitir lo anterior): A lo largo de los años aproveché para cultivar mi oído y ejecutar algo de jardinería. Las plantas y la música tienen allegros, adagios, scherzos, codas, progresiones, coros, ¡pianísimo! cada planta reproduce una partitura genética, las canciones son flor y fruto. Me alegró mucho que Bob Dylan menospreciara las galas del Nobel.

 

-En el plano profesional creo haber señalado ya algunas de las lecciones más valiosas.

 

¿Ahora, cuáles son sus proyectos profesionales?

 

Tengo muchas cosas a medio término. Las cuales he dejado por cansancio y falta de disciplina. Estuve escribiendo una serie de breves artículos sobre la historia de los animales la cual interrumpí, pero he retomado, tengo algo sobre las aves negras y Centroamérica.

 

Por otra parte, he estado junto con tres docentes más (un filósofo, un actor y un cientista social en varios campos) impartiendo un curso en simultáneo enfocado en los Estudios del Cuerpo, mis clases van sobre la historia del cuerpo y la historia de la sexualidad. Dado que hemos acumulado una experiencia de cinco años con más de 600 estudiantes a lo largo de este tiempo, y por el resurgir conservadurista que hay en Costa Rica, veo necesario escribir una serie de cuadernos centrados en la historia del cuerpo que espero sean acogidos por la Sección de Historia de la Cultura y publicados para utilizarlos en el I ciclo del año 2021. La historia es un antídoto contra la ignorancia.

 

Espero mantener mi trabajo dirigido hacia una historia de las mentalidades comprometida con la condición pensante, viviente, así como de la inclusión de la realidad psicológica en los procesos históricos. Mi proyecto es lograr que la historia de las mentalidades se integre con la historia del cuerpo y con ello tengamos un relato histórico de procesos un poco más humanizados.  

 

Por último, estoy buscando una editorial apropiada para distribuir y divulgar parte del contenido de la tesis sobre la Sociedad Teosófica en Costa Rica. Hasta hace unos días el documento había estado reposando en una gaveta, pero la saqué para realizar esta entrevista.

 

¿Quisiera destacar algún aspecto que no se ha contemplado y que usted consideraría digno de reseñar?

 

No.

 

Esta entrevista se efectúo de forma telemática entre el 8 y el 10 de junio de 2019.

 

Autores de la entrevista: Ricardo Martínez Esquivel e Yván Pozuelo Andrés, director y editor de REHMLAC+, doi: https://doi.org/10.15517/rehmlac.v11i1.37636