El documental como laberinto discursivo: relatos de hombres trans

The documentary as a discursive labyrinth: trans men´s stories

 

Wendy Jiménez Asenjo

Departamento de Estudios e Investigación Educativa,

Ministerio de Educación Pública, San José, Costa Rica

wendyjimenezasenjo@gmail.com

https://orcid.org/0000-0002-1615-0324

 

 

Fecha de recepción: 15 de enero del 2021

Fecha de aceptación: 5 de octubre del 2021

 

Cómo citar:

 

Jiménez Asenjo, Wendy. 2022 El documental como laberinto discursivo: relatos de hombres trans. Revista Reflexiones 101 (2). DOI 10.15517/rr.v101i2.45439 

 

Resumen

 

Introducción: El análisis de los relatos de los hombres trans protagonistas del documental guatemalteco Hombres en Transformación ha demostrado que las experiencias que comparten combaten las formas hegemónicas que privilegian la construcción del género desde visiones binarias e invitan a pensar nuevas propuestas políticas que partan de lecturas propias.

Objetivo: Por ello, este análisis pretende exponer cuestionamientos acerca de la construcción de las trans masculinidades enfrentadas a una institucionalidad que privilegia la transnormatividad.

Método: Dada la naturaleza cualitativa de este análisis crítico de discurso, se construyen dos categorías, la transmasculinidad hegemónica, la cual privilegia el género binario y transfóbico y la trans masculinidad subalterna, la cual deconstruye de manera crítica las demandas institucionales que limitan la posibilidad de vivenciar el género desde otras corporalidades y subjetividades.

Resultados: Se encontró que los relatos de los hombres trans cuestionan de manera frontal el sistema binario de género y a las instituciones que lo reproducen, tales como el sistema de salud, la familia y las instancias jurídicas.

Conclusión: Al respecto, se concluye que este documental interpela a la persona espectadora con el objetivo de hacerle empatizar y comprender la complejidad de la construcción del género.

Palabras clave: Documental, Género, Grupo sexual minoritario, Masculinidad, Hegemonía.

 

Abstract

 

Introduction: The analysis of trans men´s stories of the Guatemalan documentary Hombres en Transformación has shown that the experiences they share, question the hegemonic forms that privilege the construction of gender from binary visions and invite us to think about new political proposals that start from their own readings.

Objective: For this reason, this analysis tries to expose questions about the construction of trans masculinities faced with an institutional framework that privileges transnormativity.

Method: Given the qualitative nature of this critical discourse analysis, two categories are constructed, the hegemonic transmasculinity that privileges the binary and transphobic gender and the subaltern trans masculinity that critically deconstructs the institutional demands that limit the possibility of experiencing gender from other corporalities. and subjectivities.

Results: It was found that the stories of trans men directly question the binary gender system and the institutions that reproduce it, such as the health system, the family and the legal authorities.

Conclusion: In this regard, it is concluded that the documentary is a means of social denunciation, but at the same time it is a space for construction and interpellation to the viewer who, from these three, can empathize and understand the complexity of the construction of the gender.

Keywords: Documentary, Gender, Minority Sexual Group, Masculinity, Hegemony.

 

 

Introducción

 

El documental guatemalteco Hombres en Transformación fue dirigido, producido y editado por la documentalista Claudia Pivaral en el año 2016, contó con el apoyo de Trans-formación: Colectivo de Hombres trans, la Red Nacional de Diversidad Sexual y VIH de Guatemala, la Asociación Gente Positiva, el Colectivo Libertad Producciones y la Embajada de Noruega.

Esta producción audiovisual se desarrolla en una Guatemala que es descrita como hostil para las personas trans, pues los datos reflejan una gran vulnerabilidad social y económica, por ejemplo, solo un 60% concluyó la escuela primaria, ese mismo porcentaje manifiesta haber sufrido algún atentado contra su vida. Asimismo, se enumera un total de 20 personas trans que fueron víctimas de crímenes de odio durante el año 2018 (Salazar 2019).

A pesar de que el documental no presenta cifras, los relatos de tres hombres trans:[1] Alex, Ian y Gabriel, exponen los principales desafíos que enfrentan para construir sus masculinidades, las cuales se han desarrollado a partir de experiencias en las que la transición no se centra en el discurso del cambio corporal, sino que, más bien, proponen visualizar estos procesos de tránsito desde distintos lugares de evocación personal y social.

Sus historias invitan a un diálogo con la persona espectadora que pone sobre la mesa cuestionamientos relacionados con la construcción de las masculinidades hegemónicas y subalternas, esto enriquece y muestra la complejidad de las subjetividades vinculadas con el género. Sus relatos cuestionan las masculinidades hegemónicas caracterizadas por privilegiar narrativas que asocian la construcción de la masculinidad con sistema de género binario, cisnormativo y heteronormativo, mientras que las masculinidades subalternas abrazan aquellas narrativas que contribuyen a reconfigurar lo masculino a partir de las propias vivencias trans. Tal como lo expresa Halberstam (2008), no todas las personas trans quieren poner en jaque a la masculinidad hegemónica, sin embargo, sí ofrecen una oportunidad para expresar la masculinidad no dominante.

Desde esta perspectiva, sus historias colocan la persona espectadora en una posición en la que es seducido para cuestionar las estructuras de género cisnormativo[2] y trans excluyente, al evocar desde la propia vivencia de los protagonistas la transición como fruto de un desafío constante a un sistema en el que es posible construir la masculinidad desde la subalternidad.

A partir de esto, el presente artículo expone tres apartados. El primero invita a una reflexión sobre el análisis del discurso y el contexto desde el cual estos discursos se producen para comprender la construcción de las masculinidades subalternas que se muestran en los documentales acerca de hombres trans. El segundo apartado presenta el abordaje metodológico empleado; y, por último, en el tercer apartado se analizan los relatos de los protagonistas del documental en estudio.

 

El contexto en la construcción de los discursos subalternos

Según Teun A. van Dijk (2013), todo discurso se produce en un contexto, el cual refiere al mundo humano en el que tiene lugar el uso del lenguaje; justo en esta relación con el mundo se organiza la estructura discursiva. En este sentido, los contextos son experiencias cotidianas, definiciones e interpretaciones de las situaciones diarias en las que participan los sujetos mediante la interacción. En otras palabras, los contextos definen lo que se dice o se escribe y el modo en que se interpreta el discurso, todo ello desde un enfoque vinculado con las formas de interacción social y la relación discurso-texto y modelos mentales (Van Dijk 2013).

Dado que los contextos se constituyen socialmente y se mantienen de manera interactiva, los errores de comunicación pueden ser el resultado de diferentes definiciones de contexto. Por ello, Lakoff (2017) estima fundamental saber el contexto contra el que se discute, para lo cual es vital explicar en qué consisten las creencias de quienes participan y tratar de predecir lo que dirán y cómo lo dirán.

El reconocimiento del contexto es fundamental para interpretar los discursos y destacar la carga afectiva que aflora en las intervenciones. Cabe destacar que la construcción de los discursos parte de contextos sociohistóricos, culturales y afectivos. Por tanto, son atravesados por distintas sensibilidades que se expresan mediante palabras, gestos y corporalidades. Por ejemplo, al utilizar el término trans en un ambiente conservador médico, podría implicar una alusión a una psicopatología, mientras que en un grupo de personas trans activistas la palabra evoca otro tipo de significado mucho más vivencial. En ambos grupos, aparentemente adversarios, se escudriña una afectividad interpsicológica que deriva de sus contextos. Ahora bien, ¿cuál de las dos voces posee un estatus social para contar con mayor prestigio y credibilidad social?

Para Bourdieu (1985), las relaciones de comunicación que implican el conocimiento y el reconocimiento social son intercambios lingüísticos y, al mismo tiempo, son relaciones de poder simbólico en las cuales se actualizan las relaciones de fuerza entre los locutores y sus respectivas audiencias, pues la lengua «legítima» asegura su propia perpetuación en la medida en que detenta el poder. Desde esta perspectiva, cabe la pregunta si el ámbito médico el mismo estatus social en la estructura de conocimientos y reconocimientos sociales que las personas trans. ¿Serán entonces los discursos de las experiencias y los afectos más legítimos que la ciencia médica? ¿Será que los hombres trans pueden construir un discurso que sea legítimo?

Para Teun A. van Dijk (2013), algunos usos del lenguaje son más valorados porque sus hablantes gozan de un mejor estatus social. Para desenmascarar estas relaciones de poder y conocer la estructura del contexto, el autor invita a analizar temas vinculados con el discurso, tales como agencia, identidad, desigualdad social y participación.

En este sentido, Foucault (1968) proponía que el lenguaje se asume en un cuerpo social mediante el discurso que busca normalizar para ejercer el poder contra lo considerado anormal. Precisamente, esta disonancia de expresiones de género diversas con respecto al sistema de género binario, cisexista y cisnormativo trastoca ese mandato institucional de normalizar a la sociedad desde las instituciones educativas, legales, religiosas y médicas.

Para Fricker (2017), el poder está socialmente situado, lo que supone constatar la importancia del contexto social. Así, toda actuación del poder depende del contexto en el que se produce la injusticia epistémica, según la cual la persona resulta subestimada en su capacidad de ser reconocida como sujeto de conocimiento, pues se anula la legitimidad de un sujeto para compartir sus conocimientos y dar sentido a sus propias experiencias sociales.

Esta autora establece dos tipos de injusticia epistémica. La primera de ellas es la injusticia testimonial, que se produce cuando un sujeto es desacreditado debido a los prejuicios que tiene la audiencia. La segunda corresponde a la injusticia hermenéutica, que se genera ante la incapacidad de quien escucha para comprender la experiencia social de un sujeto debido a una falta de recursos interpretativos, que lo colocan así en una situación de desventaja y de credibilidad reducida (Fricker 2017.

Teun A. van Dijk (2013) indica que los grupos de poder habitualmente pugnan por lograr una identidad no marcada, que se puede observar en las relaciones étnicas en las que las personas blancas se consideran a sí mismas como un grupo étnico o donde el lenguaje dominante tiene un estatus no marcado. En el caso de la población trans, como parte de su reivindicación, han nombrado a la población no trans como cis, esto ha generado en algunos casos un rechazo por parte de las personas cis, pues por lo general el grupo que detenta el poder no es nombrado por las minorías.

Si se continua con el ejemplo del término trans, Jack Halberstam (2018) considera que este constituye de forma radical un nuevo conocimiento sobre la experiencia de existir en un cuerpo; dicha vivencia puede ser el fundamento de formas diferentes de ver el mundo. En esta tesitura, Halberstam invita a visualizar los cuerpos trans más allá de una imagen de lo no normativo; más bien, sugiere que estos cuerpos develan el género y sus relaciones con la etnia, la clase social, entre otros aspectos que atraviesan la experiencia de vida de los sujetos. Por ello, propone una teorización háptica, un acercamiento afectivo al cuerpo trans, trascendiendo la distancia jerárquica entre sujeto y objeto, solicitando a quien observa que analice sus propias experiencias durante el proceso; en este sentido, el cuerpo trans busca cuestionar la organización de todos los cuerpos.

Es precisamente esta invitación a un acercamiento de teorización háptica lo que recuerda el reclamo de la teórica feminista Monique Wittig (2006), el cual indica que la cuestión del lenguaje como fenómeno ha dominado el campo teórico-científico y político, entrelazando lenguajes que producen un efecto en la realidad social, y que niega la posibilidad de hablar si no es en sus propios términos y bajo sus propias categorías.

En consonancia con la propuesta de Wittig de hablar en términos propios, el filósofo Jack Halberstam (2018) alude a la terminología trans en contraposición con aquellos intentos por buscar definiciones concisas basadas en pronunciamientos médicos, que excluyen la experiencia de vida de las propias personas trans. Para este teórico, el lenguaje es un ecosistema cambiante que alude a la multiplicidad a la que trata de interpelar, que presta atención a la innovación, la autodeterminación y la experimentación.

Este planteamiento genera la posibilidad de resistencia a través del discurso, muy similar a lo expresado por Lakoff (2017), quien considera que los discursos deben generarse desde los marcos propios de referencia y no desde las personas adversarias; para él, se deben utilizar marcos en los que se cree y que expresan sus auténticas opiniones morales, pues si se conserva el lenguaje y el marco referencial de quienes adversan se perderá cualquier batalla porque se estarán reforzando sus argumentos.

Una de las posibilidades de expresión de la lucha social a través del lenguaje es el documental. Para Nichols (2013), los documentales, como representación social, son obras de no ficción, que hacen visible y audible la realidad social de una forma particular. El documental está impregnado de un sentido de autenticidad que imprime en quien mira la idea del mundo tal y como es; en otras palabras, el documental es una representación del mundo, no ficcional.

Por esta característica primigenia de no ficción que acompaña a este género, quien realiza el documental tiene la misión de crear una realidad social para provocar un impacto en la persona espectadora, de acuerdo con los actos de selección y estructuración definidos previamente por él.

Por tanto, el documental como medio de comunicación está diseñado con el propósito de informar y persuadir a quien lo observa, a partir de la representación concreta de personas, lugares y situaciones, para inducir al espectador a deducir enseñanzas más complejas y perspectivas más amplias de una realidad concreta. En este sentido, Johnson (2016) advierte que los documentales ejercen el poder mediante un intento intencionado para modificar la relación del público espectador con un tema específico, contextualizándolo en el tiempo, el espacio y el campo intelectual del documental, lo cual en muchos casos actúa como conducto para las auto narrativas que atraviesan los cuerpos, las identidades y las comunidades socialmente marginadas. En síntesis, la naturaleza no ficcional del documental y su interés de causar un impacto en la persona espectadora invita a reflexionar acerca de la función política que acompaña a este género.

La función política de cualquier creación deriva en la posibilidad de mantener o transformar el statu quo. En este sentido, Nichols (2013) especifica que la función política del documental radica en la posibilidad de transmitir mensajes para la reconfiguración social de las subjetividades, mediante la conformación de un argumento convincente que alcance ese propósito; en otras palabras, el documental debe hacer actuar al público para conformar una realidad social distinta.

Ante los resultados de estas investigaciones, es relevante lo planteado por Nichols (2013) cuando advierte que la voz política de los documentales encarna las perspectivas de comunidades que comparten una historia de exclusión y un objetivo de transformación social. Los documentales con temáticas asociadas a la población trans no solo impactan a esa población específica, sino que, además, podría generar un efecto en la población cis, al aportar elementos para la construcción de identidades de género más diversas y una evidente disminución de la transfobia. Para lograr este efecto cercano y afectivo, se pueden incorporar testimonios para exponer problemas sociales que, desde las aproximaciones de la ciencia positivista, no se podrían abordar por su complejidad; en algunos casos, fragmentan la comprensión de una experiencia rica que solo puede ser descrita por quienes la viven. En este sentido, el principal lema de esta modalidad expresiva se resumiría en «Se habla de ellos, pero con ellos».

En consecuencia, el análisis crítico del documental hace un llamado a vigilar ese laberinto discursivo del que todas las personas forman parte y a no olvidar que esos relatos trans presentes en los documentales también podrían reforzar una ideología transnormativa, al privilegiar el modelo médico de identidad de género en sus presentaciones de experiencias infantiles como una forma de establecer la identificación de los hombres trans con la masculinidad hegemónica.

 

Las representaciones de los hombres trans en los documentales

Johnson (2016) analiza el contenido de nueve documentales que representan a personas trans estadounidenses, quienes fueron asignadas como femeninas al nacer y que ahora se identifican como hombres trans. Como muestra de los hallazgos, se presentan dos temas que circulan a lo largo de los documentales: 1) nací en el cuerpo equivocado, el cual está constituido por narrativas de identidad trans como una condición con la que se nació, en lugar de haber sido elegido por él mismo; 2) la necesidad de intervenciones médicas para la reafirmación de la identidad trans.

De su investigación, concluye que prevalece una narrativa histórica del saber constitutivo de la identidad desde la infancia, lo que podría fortalecer la idea de la identidad de género como esencialista y hasta biologista, esto refuerza la idea que las personas trans efectivamente nacen en el cuerpo equivocado y, por tanto, hay una disonancia entre el género asignado y la identidad de género.

Ante esta preocupación, Johnson (2016) enfatiza que dichos documentales podrían consolidar una visión transnormativa, la cual se entiende como una extensión de lo heteronormativo como la puerta de ingreso para que la persona espectadora se identifique con las características y los comportamientos que son legítimos, preescritos y que están adheridos al sistema médico, mientras que otras formas de las identificaciones trans están marginadas o invisibilizadas. En otras palabras, las personas trans en estos documentales se comparan con las personas cisgénero masculinas, en un ejercicio de reproducción del sistema de género binario.

Johnson (2016) advierte que este discurso transnormativo está presente en los documentales, debido a una exigencia institucional que obliga a las personas trans a seguir procesos de transición médico-legal, vinculados con el desarrollo de narrativas de una lucha de por vida con la identidad de género que comenzó en la infancia, fortaleciendo el discurso de un modelo médico de la transición. Este es el componente central de dicha narrativa en la trayectoria de las personas trans que produce un efecto que margina especialmente a los sujetos transmasculinos o personas no binarias que no desean una intervención médica o no pueden acceder a ella por razones económicas.

Por tanto, concluye que, en estos nueve documentales, los hombres trans son identificados como ejemplo del concepto de transnormatividad que privilegia la estructura hegemónica. Esta estructura impulsa la idea de que la identificación y las narrativas de estos hombres deben legitimar el modelo médico binario trans excluyente. Una segunda conclusión gira entorno a las formas en que las personas trans aprenden de estas representaciones de lo trans a la hora de narrar experiencias y de ofrecer una respuesta emocional adecuada a esas narraciones, las que incluso podrían internalizar como parte de sus propias experiencias.

En otro estudio vinculado con las identificaciones trans, Flores, Haider, Lewis, Miller, Tadlock y Taylor (2018) indican que la expresión de género es uno de los primeros aspectos que las personas notan en las otras, eso define las actitudes que puedan generar frente a quienes no se ajusten a sus cánones de género, específicamente las actitudes que se producen ante las personas trans. Por esta razón, en Estados Unidos, las personas autoras investigaron si a mayor exposición a rostros de personas trans se reducirían las actitudes transfóbicas en los sujetos en estudio, pues se asimilarían las imágenes y en un momento se verían como familiares. Como principal resultado, se comprueba su hipótesis y se explica que, a las personas en estudio, al estar sistemáticamente recibiendo estas imágenes, les generaba empatía y disminuía la transfobia.

De aquí se podría inferir lo conveniente de visibilizar a la población trans en toda su diversidad como una forma de sensibilizar e influir en actitudes respetuosas hacia esta población, sin incurrir en discursos transnormativos que flaco favor hacen a las disidencias del género o a las construcciones de las masculinidades desde la subalternidad.

 

Estrategia metodológica

Para efectos de este trabajo, se analizaron los testimonios de tres hombres trans que protagonizan el documental Hombres en Transformación del Colectivo Transformación, cuyas narrativas se centran en sus vivencias durante el proceso de transición. Con el propósito de operacionalizar el análisis del discurso se construyeron categorías de análisis que facilitaron el proceso interpretativo. Se establece la categoría trans masculinidad, de la cual derivaron dos subcategorías de análisis: la primera, la «masculinidad hegemónica», caracterizada por privilegiar narrativas que asocian la masculinidad al sistema de género binario, cisnormativo y heteronormativo, mientras que la segunda subcategoría, la «masculinidad subalterna», privilegia narrativas de deconstrucción de lo masculino a partir de las propias vivencias trans.

Cabe destacar que la categoría y las sub categorías subsecuentes se definen a partir del objetivo del análisis, por lo que cada fragmento discursivo fue seleccionado a partir de las categorías previamente establecidas. Sin embargo, conforme avanza el análisis se construyen nuevas sub categorías que se consignan para cada uno de los protagonistas, tal como se presenta en la Tabla 1.

Tabla 1. Categorías de análisis según el discurso de los protagonistas del documental Hombres en transformación

Tipo de trans masculinidad

Definición

Protagonista y tipo de trans masculinidad

Alex

Ian

Gabriel

Hegemónica

Privilegia una masculinidad dirigida al género binario.

 

Un sistema de salud que no atiende a esta población.

 

Lo trans como un tema de decisión personal, no como un tema que evidencia lo rígido del sistema binario.

 

Falta de referentes de hombres trans durante la infancia y la juventud.

 

Prevalencia de discursos médicos.

 

La familia reacciona ante los procesos de transición: «si quiere ser hombre, tiene que buscar trabajo para que mantenga a su mujer y ya no lo voy a tratar como su hermana».

 

Las identidades trans asociadas con parafilias sexuales.

 

La discriminación ante lo que no se ajusta a lo heteronormativo y cisgénero.

Subalterna

Se construye a partir de una vivencia que abre las posibilidades de reconstrucción de lo masculino.

La organización política como una forma de sensibilizar y educar a la población.

Las identidades trans como procesos en construcción.

 

El despertar, el ser yo.

Las diversas lecturas del mundo y las subjetividades que desarrollan en su transición y que enriquecen la construcción de la masculinidad.

Fuente: Elaboración propia a partir de los testimonios de los protagonistas del documental Hombres en transformación.

Cabe destacar que los testimonios posibilitaron la definición de áreas de intervención discursiva distinta. Por ejemplo, Alex enfatiza temas médicos y de clasificaciones sociales, Ian alude a temas familiares y de mandatos para el ejercicio de una masculinidad hegemónica y, por último, Gabriel asume el relato deconstructivo de la masculinidad hegemónica a partir de la riqueza de la diversidad de visiones desde la vivencia trans. A partir de estas tres grandes áreas discursivas, se analizan los resultados.

 

Análisis de resultados

Los tres relatos que presenta el documental no son una ficción. Sus cuerpos en transición no son un deseo por cumplir. Son realidades presentes, mundos posibles, subjetividades que armonizan con la persona espectadora para hacerlo reflexionar acerca de los discursos ortodoxos del género binario del que todas las personas somos parte.

Pese a ello, ese laberinto discursivo invita de manera urgente a analizar de forma crítica la reproducción de algunas ideas que alimentan estigmas y estereotipos, las cuales coadyuvan a fortalecer creencias y prácticas que atizan el fuego de la discriminación. Johnson (2016) advierte cómo este discurso transnormativo está presente en los documentales que analizó, pues para lograr una transición médica legal los hombres trans se ven obligados a desarrollar narrativas que deben privilegiar una discordancia entre la identidad de género y la corporalidad, la cual inició desde la infancia.

En el caso del documental en estudio, las narrativas son atravesadas por ese mismo discurso médico. Sin embargo, adicionan nuevos elementos que contextualizan los discursos transnormativos al contexto guatemalteco, y que permiten trascender el discurso de una transición centrada en los cambios corporales. Bajo esta característica y siguiendo las clasificaciones de documentales establecidas por Nichols (2013), este material audiovisual puede clasificarse como un fiel ejemplo de la modalidad expresiva, pues busca demostrar cómo el conocimiento experiencial, subjetivo y afectivo permite comprender la complejidad de los procesos sociales, acercando al público espectador a sentir cómo sería una cierta situación o experiencia, más que entenderla a un nivel conceptual, por lo que se pretende que se experimente el mundo tan cercano a nivel afectivo como sea posible.

En este sentido, el documental se constituye en un material revolucionario que invita a pensar el género desde estos sentires, albergando lecturas propias acerca de las trans masculinidades. Por tanto, este documental no solo evoca a la acción política, sino que la induce; en lugar de una actitud compasiva trata de acabar con la pasividad de quien observa y le pide criticidad frente al género binario y las exigencias de transnormatividad a las que se somete a los hombres trans en Guatemala.

Aunado a lo anterior, se debe recordar que muchas veces los documentales son la única puerta de entrada que la población infantil y juvenil tienen para identificarse como hombres trans y para trascender las fronteras del género binario.

 

Alex y el enfrentamiento al discurso médico

La clasificación de los sujetos es parte del ejercicio del poder y de control de la ciudadanía. Etiquetar es un primer paso previo a la clasificación entre los sujetos humanos y subhumanos, los ciudadanos de primera categoría y los otros cuya humanidad aún está por definirse. Y es justamente esta disyuntiva biopolítica la que presenta Alex en su testimonio:

Siempre me habían puesto un letrero como lesbiana y yo no me identificaba con esa frase, sentía que no era mío (…). Yo todavía no cuento con la dicha de tener mis operaciones porque son muy costosas y el nivel de vida que yo tengo no me da para poder operarme en el servicio privado y, en lo público, pues, ni se toca el tema a pesar de que pago seguro social (...). El seguro social no quiere atenderme porque dice que es algo que yo me he provocado por el desconocimiento que se tiene de la disconformidad de género con la que yo nací. (Transformación 2016, minuto 01, segundo 29)

Alex describe cómo el proceso de transición de género se interpreta a nivel de los servicios de salud como una decisión que es absoluta responsabilidad de los sujetos trans, por tanto, no debe ser atendido por el sistema de salud pública, pues se interpreta como una decisión individual. En este sentido, la posibilidad de cuestionar el sistema binario como uno excluyente a las diversidades no está en el imaginario médico de seguridad social, que continúa visualizando lo trans como un problema individual, una psicopatología o una cirugía plástica. De esta manera, esto alude a un privilegio cisgénero como medida o modelo de las identidades de género, mientras que las personas trans, pese a pagar seguro médico, no son ciudadanos ni ciudadanas con un derecho igualitario a la salud.

Ante esta disyuntiva, Missé (2018) recuerda que a la persona trans se le considera un problema individual que solo podrá resolverse cuando el sujeto modifique su cuerpo desde lo establecido en el sistema de género binario, lo que distrae de cuestionar una estructura social cuyos postulados se dirigen a una transnormatividad que obstaculizan la posibilidad de los sujetos para asumir y construir el género desde lugares subalternos. Aunado a lo anterior, este relato presenta una narrativa del modelo médico que ejemplifica cómo desde el discurso jerárquico médico se margina a los hombres trans y personas trans masculinas no binarias, las cuales no desean necesariamente una intervención médica o no pueden acceder a ella económicamente.

Para Missé (2018), lo trans es un relato que, por lo general, está relacionado con la modificación corporal, ya que, ante el malestar del sistema binario, se busca domesticar el cuerpo, para tener el passing; es decir, mediante la modificación corporal puede ser aceptado en los grupos sociales sin que sea evidente su condición trans. El passing es un dispositivo para lograr la normatividad trans en una sociedad cuyos modelos de género se circunscriben a lo femenino y lo masculino desde una visión binaria y hegemónica del género.

 

Ian y el abrazo transnormativo familiar

El relato de Ian cuestiona la construcción de la masculinidad hegémonica que se les endilga a los hombres trans una vez que comunican su decisión de transicionar. Estos discursos transnormativos están claramente ilustrados en sus palabras:

Un lapso de mi vida donde yo quise expresarme como hombre y, bueno, fui rechazado en ese momento (…) lo que hice fue como que bloquearlo… hubo un lapso que yo, le digo, me dormí (…) vivía sin vivir (…). En la sociedad está bien marcado qué es ser hombre… primero, que le gusten todas las chavas y molestarlas… Lo primero que sentí fue mi familia, mi papá cuando me dijo: “Bueno, ¿vas a ser Ian o qué?, ¿vas a ser hombre o qué? Bueno, empezá a buscar trabajo, es diferente, no te voy a tratar como a tu hermana, sino que vos tenés que fajártelas tu solo, tú mismo, y querés ser hombre y mantener a tu mujer, pues hacelo, pues” … Ser transexual, ser lesbiana, ser homosexual no significa que te gusten todas las personas y que seas un vicioso sexual, sino que eres otra persona común y corriente (…). Isacc Newton, Galileo Galilei, pensaban que eran unos locos porque ellos estaban pensando diferente, nosotros somos como ellos, podemos hacerlo. (Transformación, 2016, minuto 05, segundo 48)

De este relato se destacan aspectos relacionados con la vivencia personal de un ser humano que es discriminado por expresarse de una manera que se opone al sistema de género binario y cisnormativo. La alusión al rechazo y decidir dormirse, silenciarse, es parte de la represión social ante las identificaciones y las expresiones de género trans.

En este sentido, las normas binarias del género trastocan con violencia simbólica el desarrollo de sus identificaciones de género, lo que provoca una vulnerabilidad en la comprensión de su existencia. Continuando con el tono personal, Ian relata la reacción de su padre cuando le comunica acerca de su identidad como un hombre trans; él, su padre, presenta los mandatos de la masculinidad hegemónica como única posibilidad para el que desee llamarse hombre. Dicha masculinidad es producto de las relaciones de género que se constituyen mediante prácticas no discursivas, incluido el trabajo asalariado, la violencia, la sexualidad, el trabajo doméstico y el cuidado infantil, así como a través de acciones rutinarias irreflexivas (Connell, Raewyn y James Messerschmidt 2005).

 

Gabriel y la deconstrucción de la transnormatividad

El relato de Gabriel invita a una reflexión que trasciende por mucho el vincular la transición como una mera transformación corporal; en este sentido, las diversas lecturas del mundo y las subjetividades que desarrollan en su propia transición enriquecen la construcción de la masculinidad desde la subalternidad:

Más allá de una transición física (…), mi proceso realmente inicia cuando me atrevo a cuestionarme, cuando me atrevo a poner un porqué o un hacia dónde de mi masculinidad, qué es esa masculinidad (…), qué necesito expresar a través de ella (…) aprender a apropiarme de mi historia para aprender a explorar esa identidad, entonces es allí donde yo me defino como un hombre trans, porque mi proceso de socialización no es igual al de un hombre cisgénero, por lo tanto, no me pretendo identificar como un hombre cisgénero (…) porque no lo soy, mis vivencias son diferentes (…). Entonces es ahí donde yo decido construir un hombre distinto (…), cosa que rescato de la transición es la posibilidad de tener muchas lecturas del mundo y que el mundo tenga muchas lecturas de mí (…) ante el mundo he sido mujer, he sido lesbiana, he sido hombre cisgénero, he sido gay y hombre trans. (Transformación, 2016, minuto 8, segundo 05)

Este testimonio manifiesta la masculinidad como un proceso, un lugar distinto y diverso de evocación, un discurso tan complejo que solo puede ser descrito por quienes viven la experiencia.

Por ello, Preciado (2014) considera que las «nociones de masculinidad, de feminidad, hombre, mujer, heterosexualidad, homosexualidad, normalidad, patología, transexualidad, intersexualidad, son en realidad ficciones políticas» (minuto 7”). Por lo que invita a realizar una desidentificación crítica para construir otras ficciones políticas que no reproduzcan formas de exclusión y represión de los sujetos y que contribuyan a la coexistencia con la diversidad de identificaciones de género, de manera que cada ser humano pueda sentirse respetado e incluido socialmente.

Aunado a lo anterior, el sociólogo Miquel Missé (2018) expone la necesidad de definir desde dónde relata el sujeto su corporalidad, pues lo trans es un relato de vida posible que se enmarca en sociedades cuyas instituciones están llamadas a normativizar los cuerpos mediante el control de las identificaciones y las expresiones de género. Tal como lo manifestaba Halberstam (2018), existir en un cuerpo trans permite diversificar las formas de ser y estar en el mundo, y recordar que el cuerpo está siempre en construcción y representa el arte de llegar a ser, de imaginar y de transicionar. Estas propuestas sin lugar a duda, vendrían acompañadas de nuevas formas de evocación, conceptos distintos que abracen la diversidad que se avecina.

 

Conclusiones

Las tres historias presentes en el documental coadyuvan a la construcción de un discurso propio, cercano y resignificado por el sujeto mismo, pues parte de la experiencia propia. Estos relatos no pueden reducirse a una interpretación meramente racional, por lo que la afectividad está presente en todo el proceso de análisis del discurso.

La diversidad de los relatos como punto de partida para visibilizar el reconocimiento del otro como válido y digno es el punto de encuentro en sociedades acostumbradas a la uniformidad, la exclusión o la devaluación de lo diferente a través de las instituciones sociales, lo cual está presente en los discursos aquí analizados.

La urgencia de un lenguaje que abrace a la población desde la diversidad debe construirse con el levantamiento de una arquitectura discursiva que incluya más voces, nuevas palabras y nuevos significados construidos desde la subalternidad.

El documental como género no ficcional utiliza la lógica informativa y persuasiva para deducir enseñanzas más complejas, que intencionalmente están dirigidas por quien realiza el producto audiovisual para posicionar su visión sobre el tema.

La función política del documental en estudio radica en impactar a la persona espectadora para que este reconfigure su realidad. En este sentido, los documentales acerca de la temática trans buscan impactar no solo a esa población, sino, además, a las personas identificadas como cis.

Desde la modalidad documental expresiva y relacionada con la temática de los hombres trans, se pueden cuestionar narrativas que privilegian la autoridad del modelo médico y la reproducción de las masculinidades binarias, transnormativas y hegemónicas, expresadas en la necesidad de visualizar las trans masculinidades más allá de la modificación corporal.

Para finalizar, parece relevante recordar una escena en la que Ian se aleja de la cámara y mientras camina, en el muro de la universidad, se lee un grafitti: «¡No era tras la muerte a lo que fuimos! Es tras la vida» (Transformación, 2016, minuto 07, segundo 58).

 

Referencias

Bourdieu, Pierre. 1985. ¿Qué significa hablar? Economía de los intercambios lingüísticos. España. Ediciones Akal.

Connell, Raewyn y James Messerschmidt. 2005. «Hegemonic masculinity. Rethinking the concept». Gender & Society. 6 (19) (Dec., 2005): 829-859

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[1] Hombres trans refiere a las personas que fueron asignadas al género femenino al nacer y socializadas como mujeres y que, actualmente, se identifican como hombres trans.

[2] Cisnormativo: modelo social y cultural dominante que dicta que todas las personas tienen que ser cisgénero y produce transfobia, exclusión y discriminación hacia las personas trans, intersex o las personas no conformes con su género. (Martínez y López 2019, 5)