Revista de la Escuela de Estudios Generales, Universidad de Costa Rica

Julio-diciembre, 2016 • Volumen 6, número 2 • EISSN 2215-3934

 

 

 

Ángel Ocampo Álvarez

 

Doctor, profesor Catedrático en la sección de Filosofía y Pensamiento

de la Escuela de Estudios Generales de la Universidad de Costa Rica.

Correo electrónico: angelocampoalvarez@gmail.com

 

 

DOI: http://dx.doi.org/10.15517/h.v6i2.26739

 

 

Carta editorial

 

Llama la atención que la amenaza de levantar nuevas murallas persista en un momento histórico -tiempos de globalización- en el que el desarrollo científico y tecnológico ha hecho obsoleta esa manía ancestral. Hoy, los vestigios de la Muralla China y las ruinas de las que levantó el Imperio romano evidencian cómo algunas obras, que ayer lograron quizás su cometido, hoy son inútiles y onerosas.

 

No obstante, algunos ejemplos actuales advierten que la idea de un muro -es decir, de un encierro- no ha caído totalmente en la obsolescencia o en el descrédito. Después de la llamada “caída del muro de Berlín”, otros muros corrieron presurosos a edificarse con tecnología actualizada: los muros del siglo XXI. El Estado español erige uno en las ciudades de Ceuta y Melilla para detener, en principio, la migración subsahariana; el Estado de Israel invierte en otro en Cisjordania para aislar al pueblo de Palestina; y ahora el anuncio de iniciar la construcción de un costosísimo muro en la frontera sur de EE. UU.

 

Si no fuera por la amenaza real que constituye la promesa del candidato del Partido Republicano a la presidencia de EE. UU., el magnate Donald Trump, resultaría hasta risible levantar hoy, avanzado el siglo XXI, una muralla a lo largo de la frontera con México, la cual es, en realidad, a lo largo de la frontera con América Latina, con el Sur.

 

Da igual si el candidato republicano es finalmente electo o no presidente de ese país, lo histórico y humanamente preocupante es que tal proyecto, que más que un proyecto arquitectónico es un proyecto político, no solo resulte viable y con sentido para gran parte del público, sino que además consiga el respaldo entusiasta y masivo que ha encontrado. Esto revela que la humanidad continúa incoando una perversidad en su plexo axiológico. Latente y viva ahí está.

 

Un proyecto asumido incluso por el mismo presidente de México, quien cursó invitación al proponente a la Casa de Gobierno para dejarle en claro, según lo expresa ufano él mismo, que México no pagará esa monumental obra. Aquí no importa la poca dignidad y el escaso alcance de este presidente, sino el hecho de que la oficialía de este país ya acepta, más que la viabilidad, la realidad de la muralla; por lo tanto limita la discusión a asuntos relacionados con el origen del financiamiento. Podría ser risible y amargamente irónico, pero tiene todo el sentido: la construcción de esa muralla -con desechos militares de la guerra de Kuwait, por cierto- ya inició y es una realidad en partes importantes de esa frontera.

 

El proceso globalitario no ha implicado el derrumbe de las fronteras territoriales, antes bien, ha mostrado ser portador de una tendencia contraria. El globalitarismo ciertamente es apertura para las mercancías, pero encierro para la gente. Este es el muro globalitario en el que tropieza (Trump-ieza) la humanidad en el siglo XXI. La globalización y los muros no van en direcciones opuestas; se muestran como compañeros de viaje. Ante este muro, el encuentro de la humanidad seguirá pendiente.

 

Como si no hubiese quedado en evidencia que las murallas no detienen el paso de ese animal que, mucho antes del artificio de la agricultura y el sedentarismo, fue y ha sido un trashumante, un nómada, un migrante.

 

En este contexto, surge el segundo número del sexto volumen de la Revista humanidades. En este se presentan diez trabajos, los cuales integran dos secciones.

 

Desde la cultura y el arte está conformada por dos artículos. El primero corresponde a una colaboración de Esteban Barboza Núñez, “Eva en el Paraíso: La construcción  y representación del cuerpo femenino en la playa como espacio turístico en Costa Rica”, donde se analiza la representación del cuerpo femenino en la promoción turística de la playa en Costa Rica, a partir de un esbozo del estatus del cuerpo femenino en el imaginario androcéntrico occidental, desde sus raíces judeocristianas y del pensamiento clásico, hasta el advenimiento de la modernidad, con el cual se genera una doble otredad: la primera como mujer, cuyo físico es controlado por un imaginario androcéntrico; y la segunda como una fantasía que recrea la exploración colonial de una playa prístina y “virginal”.

 

El segundo artículo, “La música: Un enfoque holístico del conocimiento”, de Margott Piedra, reflexiona sobre cómo la música, íntimamente cohesionada con las matemáticas, los sentimientos y la física, representa el contexto ideal para entender que todo saber y toda creación humana forma parte de una totalidad, sin estructuras ni límites que fragmenten el saber y el conocimiento. Lo anterior puesto que el mundo occidental, a partir la Ilustración, concibió el saber de un modo fragmentado; y que, en el presente siglo XXI, se debate con énfasis en una visión más bien holística del conocimiento.

 

En la sección Desde el lenguaje, la comunicación y la literatura, se ubican cuatro artículos: “Los monstruos en la narrativa de Quiroga”, “La palabra y el aire: Conjuros del alba de Jorge Chen Sham”, “Pico e’ lapa: Filosofía de una ironía trágica. Una relectura aristotélica” y “Jóvenes, literatura y derechos humanos: Una experiencia en las aulas de Humanidades”. Por un lado, Óscar Alvarado analiza, en la literatura de Quiroga, los monstruos como una metáfora producto de la febril creación de un escritor que construye un mundo de desencanto, derrota, dolor, muerte, sufrimiento, sed y angustia; de personajes sometidos a un entorno que los asfixia y le signan a sus vidas difíciles e ingratas que los limita y les recuerda, a cada instante, su propia pequeñez.

 

Por otra parte, Carolina Sanabria estudia el poemario de Jorge Chen-Sham, Conjuros del alba, el cual se vincula directamente con su otro poemario Nocturnos de mar inacabado, para articularlo con la invocación de la palabra en su acepción divina como creadora de realidad, y en sintonía estructural y lingüística con el discurso bíblico arcaizante, que introduce además el carácter pagano, pues la elevación del espíritu, que se mueve en el ámbito del aire y el alba, remite a las cosmogonías que ubican ahí el origen del mundo.

 

Por su parte, Andrés Solano Fallas, a partir de la biografía novelada del costarricense Minor Herrera-Valenciano, Los Hijos del Diablo. Pico e’ Lapa, el último, y desde algunas concepciones aristotélicas, analiza cuatro momentos en la vida del delincuente conocido como Pico e´ lapa, integrante de la temida banda en Costa Rica Los hijos del diablo, correspondientes según el autor, a cuatro temas claramente diferenciados por Aristóteles: la decisión, el miedo, la amistad, la justicia.

  

Esta sección cierra con un artículo de Marisol Gutiérrez, en el cual la autora registra una experiencia académica con jóvenes estudiantes de los cursos de Humanidades de la Universidad de Costa Rica, al analizar el texto Cerro Pelón, lágrimas de barro de María Pérez-Yglesias. Esto con el objetivo de entender la literatura como una práctica social, comprender la realidad centroamericana de las personas jóvenes y ofrecer una experiencia de lectura placentera, dialógica y creativa.

 

En Galería abierta, se expone la producción literaria de Ronald Hernández, la cual incluye una colección de cuatro microrrelatos sobre personajes que, desde su cotidianeidad, enfrentan realidades permanentes del ser humano. Así mismo, se ubican dos grabados de Alejandro Porras, donde el artista echa mano de dos técnicas distintas: litografía y mezzotinta.

 

Finalmente, esta sección presenta dos reseñas. Por un lado, Alicia Gurdián comenta la obra de Ana Lucía Fonseca Jiménez Detrás del trono (Un viaje filosófico por el pecado, el delito y la culpa). Tatiana Herrera, por otro lado, expone el texto Cuentos de pocas palabras de la escritora Leda Cavallini Solano.

 

 

Ángel Ocampo Álvarez

Director

 

 

 

 

Todos los derechos reservados. Universidad de Costa Rica. Esta revista se encuentra licenciada con Creative Commons. Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Costa Rica.

Correo electrónico: humanidades@ucr.ac.cr / Sitio web: http://revistas.ucr.ac.cr/index.php/humanidades