La acción tutorial como experiencia educativa para la formación integral de los estudiantes de Medicina

Tutorial action as a learning experience for the integral education of Medical students

 

                                                                                                                                         

 

Volumen 17, Número 3

Setiembre-Diciembre

1-23

 


Este número se publica el de setiembre de 2017

DOI: http://dx.doi.org/10.15517/aie.v17i3.30099

 

 

 

Lina María Martínez Sánchez

Francisco Conejo Carrasco

Astrid Viviana Rodríguez Sierra

 

 

 

Revista indizada en REDALYC, SCIELO

 
 

 

Revista distribuida en las bases de datos:

 

 

LATINDEX, DOAJ, REDIB, IRESIE, CLASE, DIALNET, SHERPA/ROMEO,

QUALIS-CAPES, MIAR

 

 
 

Revista registrada en los directorios:

 

ULRICH’S, REDIE, RINACE, OEI, MAESTROTECA, PREAL, CLACSO

 



La acción tutorial como experiencia educativa para la formación integral de los estudiantes de Medicina

Tutorial action as a learning experience for the integral education of Medical students

 

Lina María Martínez Sánchez1

Francisco Conejo Carrasco2

Astrid Viviana Rodríguez Sierra3

 

Resumen: La tutoría fue usada por pensadores como Sócrates, Aristóteles y Sullivan, esta permite romper barreras entre docentes y estudiantes, facilita el intercambio de información y media positivamente los procesos de enseñanza-aprendizaje y por ende, la formación integral. El objetivo del estudio fue analizar cómo influye la tutoría en la formación integral de la comunidad estudiantil de Medicina de una universidad de la ciudad de Medellín. Se empleó el método mixto con enfoque cualitativo y cuantitativo, los participantes fueron estudiantes de los primeros 4 semestres académicos durante el segundo periodo académico de 2014. Para la recolección de información se utilizaron dos instrumentos diseñados por los investigadores, uno para los datos cuantitativos y otro para la entrevista semiestructurada. Para el análisis cuantitativo se calcularon proporciones, con excepción de la edad a la que se estimó media y desviación estándar, los datos cualitativos fueron analizados manualmente mediante notas de análisis para organizar y clasificar la información recolectada de acuerdo con categorías y subcategorías. Participaron 140 estudiantes de medicina, el promedio de edad fue 19,1 años (DE 1,1), el 65,0% fue de sexo femenino, todas las personas participantes eran solteras. Los principales motivos para asistir a tutoría fueron: hábitos de estudio 65% y rendimiento académico 51,4%. Para el 67,1% del estudiantado es satisfactorio el programa de tutorías. Algunos de los participantes consideraron que la tutoría influye en su formación integral, pero otros tienen opiniones contrarias, por lo cual es necesario establecer mejoras en el programa de tutorías que garantice una mejor percepción por parte de la comunidad estudiantil.

 

Palabras clave: educación, tutoría, educación universitaria, actividad docente, rendimiento académico.

 

Abstract: Mentoring was used in the past by thinkers as Socrates, Aristotle and Sullivan, allowing breaking barriers between teachers and students, facilitating the exchange of information and positively mediating the teaching-learning and hence the integral formation. The aim of this study it was to analyze how tutoring affects comprehensive training of medical students from a university in the city of Medellin. To achieve the objective, the mixed approach with a qualitative and quantitative approach was used, the participants were students enrolled in the first 4 semesters, during the second academic period of 2014. For data collection, two instruments designed by researchers were used, one for quantitative data and another for the semi-structured interview. For quantitative analysis, ratios were calculated, with the exception of age, where the mean and standard deviation was estimated, qualitative data were analyzed manually by analysis notes to organize and classify the information collected according to categories and subcategories. There were 140 medical students, the average age was 19,1 years (DE 1,1), 65,0% were female, all were single. The main reasons for attending tutoring were: study habits 65% and academic performance 5,4%; For 67,1% of students the tutoring program is satisfactory. Some participants in the study believe that tutoring affects their comprehensive training, but others have opposing views, so it is necessary to establish improvements in the tutoring program to ensure a better perception of the students.

 

Key words: education, tutoring, university education, teaching activity, academic performance.

                                                          

 


 

1 Docente Titular, Facultad de Medicina, Universidad Pontificia Bolivariana, Colombia. Dirección electrónica: linam.martinez@upb.edu.co

 

2 Docente de la Corporación Universitaria Minuto de Dios-UNIMINUTO, Colombia. Dirección electrónica: concarfran@gmail.com

 

3 Vicerrectora de Virtual y a Distancia de la Corporación Universitaria Minuto de Dios-UNIMINUTO, Colombia. Dirección electrónica: avrodriguez@uniminuto.edu


 

Artículo recibido: 2 de junio, 2016


Enviado a corrección: 6 de febrero, 2017


Aprobado: 31 de julio, 2017

 

 


 

1. Introducción

Para responder a las necesidades actuales de la sociedad, la educación superior debe sufrir transformaciones novedosas que permitan contrarrestar las turbulencias sociales, políticas y económicas que afectan globalmente a la población. Para lograrlo se requiere modificar procesos, uno de estos debe ser el acompañamiento educativo o tutoría, complemento ideal en los procesos de enseñanza-aprendizaje para contribuir en la formación integral del estudiantado.

La orientación educativa se puede concebir como el proceso de acompañamiento que se da a la comunidad estudiantil en todos los aspectos educativos, vocacionales y personales con el fin de lograr un desarrollo individual a través de la vida (Bisquerra, 2006). Esa orientación debe ser permanente durante todo el proceso formativo en las instituciones de educación, en los diferentes niveles de formación. Con respecto a la formación universitaria, son tres los momentos de actuación de la orientación educativa que permitirán garantizar resultados tangibles del proceso: antes, durante y al finalizar la carrera.

La responsabilidad de la orientación no es exclusiva de los entes educativos, también se vinculan con el proceso los padres de familia y los agentes sociales, puesto que el proceso de orientación no es un asunto distintivo del contexto educativo (Cano y García, 2010). Es necesario que se trabaje en equipo para poder lograr mejores resultados en los procesos de orientación educativa en los diferentes niveles de formación, y de esta manera poder responder a las necesidades específicas que pueden manifestar los y las estudiantes. El respaldo de los directivos, en los procesos de orientación educativa, es determinante para poder cumplir con las metas prioritarias de formación integral, no basta con la dedicación y compromiso de las personas docentes líderes del proceso de acompañamiento, puesto que la instauración de estrategias y programas que contribuyan con la formación integral requieren de una aprobación, posterior ejecución y seguimiento.

 

2. Referencia teórica

La formación impartida en las instituciones de educación superior responde a unas necesidades académicas de los saberes específicos. La orientación estará dirigida a las materias ordinarias del plan de estudio, mientras que la psicopedagogía estará orientada al desarrollo de la personalidad del individuo que se está formando en el claustro universitario.

Cuando se hace referencia a la formación y su relación con la psicopedagogía es necesario mencionar a Pantoja (2002), con las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación NTIC, que cada vez tienen mayor alcance en el campo educativo, pues facilitan la orientación individual y colectiva. No es posible hacer caso omiso de la creciente influencia del modelo tecnológico, es deber de los diferentes actores del proceso educativo estar al día con los múltiples avances, y en el caso de la orientación pedagógica, es deber primordial del orientador capacitarse para cumplir con la demanda formativa en los procesos de enseñanza-aprendizaje.

La teoría socio-constructivista, en cabeza de Vygotsky, plantea la formación del intelecto como un proceso progresivo en el que intervienen el desarrollo personal y el ambiente sociocultural. Uno de los puntos más importante de la teoría es el énfasis del proceso social en el proceso mental del individuo (Heredia y Sánchez, 2012). Dentro de la orientación psicopedagógica se encuentra la educación emocional, la cual pretende dar respuesta a las necesidades sociales y personales, y se fundamenta en el concepto de emoción, neurociencia e inteligencia emocional (Salovey, Mayer y Caruso, 1999 citado en Fernández y Extremera, 2005). La educación emocional procura desarrollar competencias emocionales básicas para la vida, las cuales se convierten en un sistema que responde a las necesidades sociales que pueden, de una forma u otra, atacar el desarrollo individual (Bisquerra, 2005).

 

La formación integral se presenta como una alternativa para instruir a la comunidad estudiantil no solo en el ámbito académico, sino en todos los aspectos de su vida: social, afectiva, ética, intelectual, física y estética (Asociación de Colegios Jesuitas de Colombia, 2003). Como se mencionó en los nexos con la psicopedagogía, los fundamentos teóricos de la formación integral tienen asiento en las obras de Vygotsky, quien se enfocó en los factores sociales que influyen en el conocimiento, además de Thomas Khun, que mencionó cómo las comunidades científicas intervienen en la construcción de conocimiento (Heredia y Sánchez, 2012), otros filósofos que desarrollaron pensamientos relacionados con la interacción social y el conocimiento fueron: Popper, Dewey y Habermas (Isaza, Quiroga, Roa, Delgado y Riveros, 2006).

Vale la pena decir que, según Reyes y González (2007), se han desplazado las teorías tradicionalistas con énfasis en la transmisión y una epistemología absolutista, que pasa por el conductismo hasta el constructivismo, el cual hoy en día marca influencias en los modelos educativos como alternativa para la formación integral y la construcción de aprendizajes significativos. La formación integral posee una directa empatía con los modelos de intervención que buscan describir y explicar una realidad que pueda ser intervenida y transformada. Dichos modelos son establecidos por cada una de las instituciones educativas y marcan la tendencia hacia una formación integral que involucre los componentes: afectivo, ético, social y cognitivo.

A través de la historia se han dado momentos de cambio, como la Revolución Industrial, la Era Napoleónica, el Socialismo que han permeado, en mayor o menor grado, los sistemas educativos alrededor del mundo (Bojalil, 2008).

En definitiva, la formación integral se convierte en la oportunidad de generar respuestas para las nuevas exigencias sociales, económicas, políticas y tecnológicas que se presentan bajo la batuta de la globalización, lo aprendido debe ser verificado con un buen entendimiento, como ciudadanos en una sociedad que carece de armonía y diálogo pacífico (Delors, 1996).

Por último, los individuos que ingresan a los programas de formación profesional reciben conocimiento, desarrollan habilidades y fortalecen sus principios éticos y deontológicos (Berríos, 2008). Tras la consideración de que uno de los mecanismos para lograr una formación integral es la tutoría, en Colombia, se vienen implementando modelos tutoriales moldeados de acuerdo con la necesidad en las diferentes instituciones de educación superior tanto públicas como privadas. A partir de ello, se obtienen resultados exitosos y tangibles en diferentes programas académicos (Molina, 2012).

 

El mayor interés por la tutoría se dio durante los años noventa, y los organismos internacionales han incluido en sus planes de desarrollo, a mediano y largo plazo, las tutorías como una estrategia para aumentar la calidad en las instituciones de educación superior (Aguilar, 2012).

Es importante mencionar que, dentro del contexto del proceso de enseñanza- aprendizaje, se busca apoyar al estudiante en su trayectoria académica con la figura del profesor tutor, quien orienta en el ritmo de aprendizaje y guía en el logro de sus objetivos educativos (Romero, Chávez y Sandoval, 2014). Ejemplo de lo anterior lo constituye el programa institucional de tutorías implementado en la Universidad de Occidente en México, este se encuentra en concordancia con el Modelo Educativo de la institución, que pretende formar personas de manera integral (Romero et al., 2014).

 

La tutoría cada vez toma más fuerza en el ámbito educativo, principalmente en la educación superior, dado que permite mejorar la calidad, la pertinencia y la equidad del proceso educativo. El protagonista principal de los procesos de aprendizaje es la persona estudiante, y de esta forma la figura docente pasa a un plano de acompañamiento y supervisión educativa (Narro y Arredondo, 2013). Así pues, los procesos de enseñanza-aprendizaje, en la educación superior, están dirigidos a la excelencia académica con el fin de proporcionar profesionales altamente calificados que puedan contribuir de forma productiva en una sociedad convulsionada por los nuevos avances tecnológicos y revoluciones sociales (Sánchez, 2002).

Es así como la tutoría se convierte en el mecanismo de prevención que puede mediar en la búsqueda de soluciones a los problemas de índole académico, personal y social. La función principal de la tutoría consiste en unificar las dos facetas de la educación; a saber: la faceta instructiva y la faceta formativa. Por su parte, los tutores deben tener un perfil profesional y humano adecuado a las necesidades de estudiantes, padres de familia e instituciones educativas (García, 2011). El tutor es aquel que tiene a cargo uno o varios estudiantes para realizar un proceso de acompañamiento cercano en su proceso formativo, el cual incluye aspectos cognitivos, personales y sociales. Los modelos humboldtiano, napoleónico y anglosajón, y sus enfoques particulares en la formación, se involucran en las necesidades actuales de la formación integral. Algunas características de los sistemas tutoriales de ciertas instituciones latinoamericanas merecen una reflexión sobre la labor docente y la inclusión de la tutoría en su quehacer cotidiano (Díaz, Bravo, González, Hernández, Menes y Bratuet, 2012).

Ahora bien, según García (2008), la acción tutorial debe tener en cuenta los siguientes objetivos: la formación integral, el fomento de la autonomía y el ajuste educativo a las necesidades individuales de cada estudiante. Además, las instituciones de educación superior no responden solo a la profesionalización de los individuos, sino que tienen un compromiso de formación integral, el cual permitirá que los futuros profesionales se desempeñen en un ámbito social adecuado.

De acuerdo con Calle y Saavedra (2009), la tutoría permite establecer un equilibrio entre el desarrollo autónomo del estudiante y su formación profesional, lo cual lo convierte en protagonista de su propia realidad, con la posibilidad de cumplir las metas de los procesos de enseñanza-aprendizaje presentados en el aula, la asesoría y la tutoría. Estos procesos de acompañamiento surgen en respuesta a las necesidades de las nuevas generaciones con el objetivo de potenciar las capacidades del ser humano en el campo educativo. La tutoría facilita el aprendizaje ya que identifica las fortalezas y debilidades del individuo en formación. Asimismo promueve el desarrollo de competencias que permiten un mejor desempeño cognitivo y social (González, 2005).

Para terminar, se hace necesario mencionar que, en el año 1992, en Colombia, fue expedida la ley 92 por la cual la educación superior es organizada como un servicio público cultural, inherente a la finalidad social del Estado y que mediante un proceso permanente posibilita el desarrollo de las potencialidades del ser humano de una manera integral (Moreno, 2010).

El presente estudio pretende analizar cómo incide la tutoría en la formación integral de los y las estudiantes de primero a cuarto semestre de medicina de una universidad privada de la ciudad de Medellín.

 

3. Metodología

En el presente estudio se usó el método mixto con la mezcla de los enfoques cualitativos y cuantitativos en el desarrollo de la propuesta (Valenzuela y Flores, 2012). De acuerdo con Medina (2001), al elegir el método para utilizar en la investigación, el investigador debe decidir lo que más convenga a los intereses de esta. Por dicho motivo, los métodos cualitativos y cuantitativos pueden ser complementarios entre sí, y el empleo de uno no excluye la posibilidad de usar el otro cuando sea necesario. Según Creswell y Pino-Clark (2011 citado por Valenzuela y Flores, 2012), el uso de los enfoques cualitativos y cuantitativos combinados permite que se haga una mejor comprensión del problema de investigación.

Se utilizaron dos instrumentos de recolección de información que fueron validados antes de su aplicación en la población de estudiantes seleccionados para su participación voluntaria. La entrevista fue semiestructurada y se llevó a cabo con preguntas sobre la tutoría, las cuales se les formularon a los participantes del estudio de forma aleatoria, con el objetivo de tener una interacción verbal entre el investigador y los participantes elegidos al azar para controlar los sesgos de información.

El trabajo contó con la aprobación ética de la institución, y según la Resolución 008430 del Ministerio de Salud en Colombia, se clasificó como una investigación con riesgo mínimo. De igual manera, se respetó la autonomía de los participantes para así garantizar su libertad de ingreso al estudio. Finalmente, su participación voluntaria se dio con la firma del consentimiento informado.

 

Los participantes del presente estudio fueron estudiantes de medicina, quienes se matricularon en los primeros 4 semestres académicos durante el segundo periodo académico del año 2014 en la Facultad de Medicina de una universidad privada de la ciudad de Medellín. Se realizó un muestreo intencional, pues se pretendía tener la mayor proporción de estudiantes.

- Unidad de análisis. Estudiante de pregrado matriculado en el programa de medicina de la universidad que cumpla con los criterios de inclusión.

- Criterios de inclusión. Estudiante de medicina matriculado en el segundo semestre de 2014 en los semestres de básicas (primero a cuarto), que desee participar voluntariamente en el estudio mediante la firma de consentimiento informado.

- Criterios de exclusión. Estudiante de medicina, quien, a pesar de haber firmado el consentimiento informado, no es capaz de suministrar información por diversos motivos.

 

4.1    Análisis cuantitativo

Se creó una base de datos donde se llevó a cabo el procesamiento de la información cuantitativa. Con las entrevistas se realizó transcripción y categorización de la información recolectada. Los datos fueron analizados de acuerdo con las categorías. A las variables sociodemográficas se les calcularon proporciones, con excepción de la edad, a la cual se le estimó la media y la desviación estándar. Los datos cualitativos fueron analizados de forma manual mediante notas de análisis que permitieron organizar y clasificar la información recolectada de acuerdo con las categorías y subcategorías.

En este estudio participaron 140 estudiantes de medicina matriculados en los primeros 4 semestres en el segundo período académico de 2014. El promedio de edad fue 19,1 años (DE 1,1), el más joven contaba con la edad de 18 años y el mayor de 23 años.

En la Tabla 1 se aprecian las características generales de los participantes: el 65,0% es de sexo femenino y de condición soltera; un 79,2% tiene estrato socioeconómico superior al 3; el 94,3% reside en zona urbana y el 71,5% vive con sus padres. Las características anteriores se deben a que es una institución de educación superior de carácter privado en la que predominan los estratos sociodemográficos 4, 5 y 6, que en su mayoría viven con sus padres.

 

Tabla 1. Características sociodemográficas de los estudiantes medicina matriculados en los primeros 4 semestres en el segundo período académico de 2014.

Variable

N

%

Sexo

 

 

Masculino

49

35,0

Femenino

91

65,0

Estrato socioeconómico

 

 

2

4

2,9

3

25

17,9

4

45

32,1

5

52

37,1

6

14

10,0

Zona de residencia

 

 

Rural

8

5,7

Urbana

132

94,3

Estado civil

 

 

Soltero

140

100,0

Vive con

 

 

Padres

100

71,5

Otros familiares

29

20,7

Amigos (as)

1

0,7

Solo (a)

8

5,7

Residencia estudiantil

2

1,4

Fuente: Elaboración propia a partir de la información recolectada de los participantes, 2014

 

 

Se analizaron aspectos académicos como: semestre que cursa actualmente el estudiante, participación en actividades extracurriculares y percepción del rendimiento académico. Estos aspectos del grupo de estudio se describen en la Tabla 2, con excepción del promedio académico de los y las estudiantes a quienes se les estimó el promedio y la desviación estándar (DE) por su distribución normal. El promedio académico de los discentes fue de 3.7 (DE 0.3) con un mínimo de 3 y un máximo de 4.6.

 

 

Tabla 2. Aspectos académicos del grupo de los estudiantes de medicina matriculados en los primeros 4 semestres en el segundo período académico de 2014.

Variable

N

%

Semestre académico que cursa actualmente

 

 

Primero

27

19,3

Segundo

55

39,3

Tercero

30

21,4

Cuarto

28

20,0

Participación en actividades extracurriculares

31

22,1

Rendimiento académico

 

 

Muy bueno

6

4,3

Bueno

81

57,8

Regular

49

35,0

Malo

4

2,9

Fuente: Elaboración propia a partir de la información recolectada de los participantes, 2014

 

En cuanto a las actividades extracurriculares, 31 de los estudiantes (22,1%) las realiza, de ellos 15 (10,7%) práctica algún deporte y 7 (5%) asiste al gimnasio regularmente. En su mayoría, los y las estudiantes están dejando a un lado lo personal y social por centrarse en lo académico, pues un 77,9% no practica ninguna actividad extracurricular. Es importante resaltar que 49 estudiantes (35%) consideran tener un rendimiento académico regular y solo 6 (4,3%) consideran tener un muy buen rendimiento académico. Lo anterior, hace pensar que es necesario fortalecer los procesos de enseñanza-aprendizaje dirigidos a la excelencia académica, con el fin de proveer profesionales altamente calificados que puedan aportar de forma productiva en la sociedad actual (Sánchez, 2002).

Lo mencionado previamente llama la atención sobre la orientación para la prevención y el desarrollo humano, ya que se enfoca en el desarrollo de habilidades humanas para la vida y prevención de riesgos a nivel personal y social. Vygotsky afirma que el hombre es ante todo un ser social, que forma su intelecto a través de un proceso complejo en el que se desarrolla el pensamiento y el lenguaje (Heredia y Sánchez, 2012). En el ámbito educativo, especialmente en la educación superior, la tutoría toma fuerza ya que permite mejorar la calidad, la pertinencia y la equidad del proceso educativo. Ubica como protagonista principal, de los procesos de aprendizaje, al estudiante, y de esta forma, el profesor pasa a un plano de acompañamiento y supervisión educativa (Narro y Arredondo, 2013).

Los participantes en el estudio respondieron que los principales motivos para asistir a la tutoría fueron: hábitos de estudio 65% y rendimiento académico 51,4% y solo un 4,3% lo hizo por la relación con los padres. Es importante destacar que los principales motivos para que los y las estudiantes acudieran a la tutoría fueron los académicos y el 9,3% lo hizo porque la asistencia era obligatoria. Angulo y Jaramillo (2009) encontraron opiniones sobre si las tutorías deberían o no ser obligatorias para ciertos estudiantes: hay un consenso entre directivos, estudiantes y tutores en que las tutorías no deben ser obligatorias, ya que esto iría en contra del espíritu de este espacio académico y del proyecto transversal de autonomía y autoacceso, los cuales buscan darle protagonismo al papel activo del estudiante durante su aprendizaje. En la Tabla 3 se pueden observar los diferentes motivos referidos por los estudiantes.

 

Tabla 3. Motivo de la tutoría en la comunidad estudiantil de Medicina de una universidad de la ciudad de Medellín

Variable*

N

%

Rendimiento académico

72

51,4

Orientación vocacional

23

16,4

Orientación educativa

57

40,7

Hábitos de estudio

91

65,0

Relación con padres

6

4,3

Relación con compañeros

29

20,7

Relación con profesores

30

21,4

Relación con directivos

12

8,6

Otros motivos

16

11,4

Porque es obligatorio

13

9,3

Afrontar el ingreso a la universidad

1

0,7

Depresión

 

 

 

 

1

0,7

Estrés

1

0,7

Fuente: Elaboración propia a partir de la información recolectada de los participantes, 2014.

* Los motivos por los cuales la persona estudiante asistió a la tutoría no son excluyentes, tenían la posibilidad de seleccionar todos los motivos que consideraran.

 

 

Según Gómez (2012), el objetivo de la tutoría académica es proporcionarle a quien estudia las herramientas necesarias para lograr el máximo rendimiento académico y personal bajo unos lineamientos curriculares que permitan un adecuado proceso de enseñanza-aprendizaje. Por lo anterior, llama la atención que el estudiantado acuda principalmente por motivos académicos, y el rendimiento académico que perciben sea regular en el 35%.

Las preguntas relacionadas con la apreciación que experimentaban los y las estudiantes frente a la tutoría se pueden observar en las figuras 1 – 7. Es necesario mencionar que las respuestas posibles eran: totalmente de acuerdo, de acuerdo, más o menos de acuerdo y en desacuerdo. Al sumar los porcentajes de las opciones totalmente de acuerdo y de acuerdo, se puede apreciar que, para el 87,8% del estudiantado, el tutor demuestra interés en los problemas académicos y personales que los afectan (Figura 1).

 

 

Figura 1. Distribución porcentual por nivel de acuerdo del estudiantado universitario de Medellín, ante la consulta “¿Muestra el tutor interés en los problemas académicos y personales que afecta a la comunidad estudiantil?”, 2014.



1


Fuente: Elaboración propia a partir de la información recolectada de los participantes, 2014.

 

El 68,6% seleccionó las opciones totalmente de acuerdo y de acuerdo en la pregunta que se refiere a si el tutor tiene capacidad para orientar al o a la estudiante en metodología y técnicas de estudio; el 5,7% está en desacuerdo (Figura 2).

 

 

Figura 2. Distribución porcentual por nivel de acuerdo del estudiantado universitario de Medellín, ante la consulta “¿Tiene el tutor capacidad para orientar al estudiante en metodología y técnicas de estudio?”

 

2

Fuente: Elaboración propia a partir de la información recolectada de los participantes, 2014.

 

Los porcentajes de las opciones totalmente de acuerdo y de acuerdo de los estudiantes suman el 64,2% para la pregunta sobre la capacidad del tutor para estimular el estudio independiente, se aprecia que solo el 2,9% está en desacuerdo (Figura 3).


 Figura 3. Distribución porcentual por nivel de acuerdo del estudiantado universitario de Medellín, ante la consulta “¿Tiene el tutor capacidad para estimular el estudio independiente?”

3

Fuente: Elaboración propia a partir de la información recolectada de los participantes, 2014.

 

Para el 75% de los y las estudiantes, las opciones totalmente de acuerdo o de acuerdo fueron elegidas para la pregunta relacionada con si el tutor canaliza a las instancias adecuadas cuando tiene algún problema que rebasa su área de acción, el 6,4% está en desacuerdo (Figura 4). Llama la atención el porcentaje de 6,4% que considera que el tutor no canaliza a las instancias respectivas en caso de que se rebase su área de acción, pues dentro de las funciones que tiene el tutor, una de las principales es esta, ya que la tutoría, de una u otra forma, es la alternativa de los y las estudiantes para manifestar sus dificultades personales, académicas, administrativas, o cualquier otra situación que se esté presentando durante su permanencia en la institución educativa.

 

Figura 4. Distribución porcentual por nivel de acuerdo del estudiantado universitario de Medellín, ante la consulta “¿El tutor canaliza al estudiante a instancias adecuadas cuando tiene algún problema que rebasa su área de acción?”

 4


Fuente: Elaboración propia a partir de la información recolectada de los participantes, 2014.

 

Se realizaron tres preguntas sobre la percepción que tenían las personas estudiantes de las tutorías; a continuación, se realiza su análisis. Una vez efectuada la sumatoria de las respuestas más o menos de acuerdo y en desacuerdo se puede apreciar que el 58,5% del estudiantado tiene esa percepción de que su participación en el programa de tutoría ha mejorado su desempeño académico, solo el 12,9% está totalmente de acuerdo (Figura 5). Llama la atención que el rendimiento académico sea percibido por los y las discentes como algo independiente de las tutorías, ya que es uno de los principales motivos por los cuales acuden a ellas.

 

Figura 5. Distribución porcentual por nivel de acuerdo del estudiantado universitario de Medellín, ante la consulta “¿El estudiante considera que su participación en el programa de tutoría ha mejorado su desempeño académico?”

 5


Fuente: Elaboración propia a partir de la información recolectada de los participantes, 2014

 

El 67,1% del estudiantado respondió estar totalmente de acuerdo y de acuerdo en cuanto a que su integración a la universidad ha mejorado con el programa de tutoría, solo el 13,6% está en desacuerdo (Figura 6). En concordancia con Calle y Saavedra (2009), la tutoría permite establecer un equilibrio entre el desarrollo autónomo del estudiante y su formación profesional, haciéndolo protagonista de su propia realidad, con la posibilidad de cumplir las metas de los procesos de enseñanza-aprendizaje dados en el aula.

 

 

Figura 6. Distribución porcentual por nivel de acuerdo del estudiantado universitario de Medellín, ante la consulta “¿El estudiante considera que su integración a la universidad ha mejorado con el programa de tutoría?”

6

Fuente: Elaboración propia a partir de la información recolectada de los participantes, 2014.

 

Al sumar los porcentajes de las opciones totalmente de acuerdo y de acuerdo se puede apreciar que para el 67,1% del estudiantado es satisfactorio el programa de tutoría (Figura 7). Lo anterior es positivo, ya que la tutoría académica, de acuerdo con Cano (2009), se centra en el logro eficaz de metas propuestas por medio del acompañamiento científico y académico gracias a la adquisición y desarrollo de competencias que faciliten la integración de conocimientos, habilidades y actitudes.

 

Figura 7. Distribución porcentual por nivel de acuerdo del estudiantado universitario de Medellín, ante la consulta “¿Es satisfactorio el programa de tutoría?


7


Fuente: Elaboración propia a partir de la información recolectada de los participantes, 2014.

 

 

4.2    Análisis cualitativo

Los datos cualitativos fueron recolectados mediante una entrevista semiestructurada para la cual se realizó un proceso de selección de las categorías que eran de interés para el estudio y que se adaptó para las finalidades de este. Los resultados se presentarán de acuerdo con las categorías planteadas:

 

4.2.1 Categoría 1. Datos relacionados con la programación de las tutorías y la mejora del desempeño académico

El modelo de orientación por programas surgió en los años setenta, según señalan Gybest y Moore (1981, citado por Bauselas, 2004) han sido múltiples los intentos por caracterizar los programas de orientación. Cabe resaltar algunos de los componentes que deben ser considerados para el establecimiento de un programa: determinar las necesidades de los problemas, elegir la estrategia de intervención, diseñar el programa de intervención, calcular costos y evaluar competencias entre otros. Las respuestas de los y las estudiantes son variadas, algunos hacen afirmaciones negativas frente a la programación y otros, de manera contraria, afirman que son bien programadas, esto llama la atención debido a que la tutoría busca contribuir con el proceso formativo de los estudiantes y la percepción que ellos tienen no es la adecuada. A continuación, se citan textualmente las respuestas de los estudiantes que participaron en esta parte de la investigación:

 

4.2.2   Categoría 2. Datos referentes a la tutoría y a la formación integral

Los y las estudiantes se deben formar no solo en lo académico, sino también en aspectos de su vida social, afectiva, ética, intelectual, física y estética, con el objetivo de formarlos de manera integral (Acodesi, 2003). Los estudiantes manifiestan diferentes opiniones, pero se rescata que la percepción que tienen de la tutoría es que influye positivamente en la formación integral. A continuación, se citan algunas de ellas:

 

4.2.3 Categoría 3. Datos sobre el espacio físico para las tutorías

Dentro de las estrategias de las tutorías se encuentra la periodicidad de las sesiones y la ventaja de establecer los días de tutorías como alternativa para la infraestructura insuficiente, pero sobre todo para evitar la inasistencia por dificultades horarias (Badillo, 2007).

En esta categoría se genera una alarma importante, el grupo de estudiantes afirma que el espacio físico no es el adecuado y esto puede incidir negativamente en el logro de los objetivos que tiene la tutoría. Ellos manifestaron las siguientes opiniones:

 

Se deben buscar los espacios físicos adecuados para llevar a cabo las tutorías, para lograrlo debe existir un compromiso administrativo que permita establecer, de forma coordinada en tiempo y espacio, el lugar para realizar las diferentes actividades requeridas de forma individual y grupal.

 

4.2.4 Categoría 4. Información relacionada con el tiempo para las tutorías

El rol del tutor está definido como el apoyo temporal que se da a los y a las estudiantes en un espacio real o virtual para potenciar sus habilidades y competencias académicas (Pagano, 2007).

Las opiniones del grupo estudiantil hacen pensar que el programa de tutoría varía de acuerdo al tutor, ellos afirman que el tiempo, en ocasiones, no es suficiente debido a que son tutorías grupales y esto indica que para algunos estudiantes es necesario realizar tutorías individuales para lograr una mejor orientación. En relación con este tópico se citan textualmente algunas opiniones de los estudiantes:

 

4.2.5   Categoría 5. Datos sobre el tutor y su conocimiento y orientación sobre la normatividad institucional

El departamento de orientación y el servicio multiprofesional de la orientación escolar tienen el objetivo de impulsar, coordinar y ayudar a que la persona tutora pueda realizar la tutoría con el mayor éxito posible (Cañas, Campoy y Pantoja, 2005).

Las respuestas de los estudiantes con respecto a este tema fueron las siguientes:

 

4.2.6 Categoría 6. Apreciación del estudiantado frente a la ubicación de la persona tutora cuando la necesitan

Las respuestas de los y las estudiantes lanzaron opiniones como las referidas seguidamente:

 

4.2.7   Categoría 7. Importancia de la tutoría en el proceso formativo.

Lozano (2005, citado por Angulo y Jaramillo, 2009), afirma que la tutoría es un proceso de acompañamiento individual y académico para mejorar el rendimiento académico, solucionar problemas escolares, desarrollar hábitos de estudio y convivencia social. Como consecuencia, el organizar la educación en torno a experiencias de aprendizaje pasa a ser la forma más eficaz para que la tutoría funcione. Los estudiantes opinaron del siguiente modo, se citan textualmente algunas de las respuestas:

 

4.2.8   Categoría 8. Percepción del estudiantado frente a la tutoría y los beneficios que esta puede traerles

De acuerdo con García-Córdoba (2007 citado por Angulo y Jaramillo, 2009), las tutorías se dan en una situación determinada, en tiempo y espacio específicos donde el tutor debe ser facilitador, orientador, mediador o trasmisor de información a nivel personal o grupal. La figura del tutor se centra en dificultades de aprendizaje para facilitar procesos y desarrollo de habilidades cognitivas, afectivas y sociales de los y las estudiantes a su cargo. Algunos estudiantes tienen percepciones muy positivas. Es importante encender las alarmas, ya que la percepción positiva no debe ser de unos cuantos, sino de la totalidad. Las opiniones de los estudiantes radicaron en lo siguiente:

 

En definitiva, la tutoría contribuye con la formación integral del estudiantado de medicina. La percepción que tienen en sus primeros semestres de formación es variable, pero en su mayoría consideran la tutoría como una actividad de acompañamiento que contribuye positivamente en su acoplamiento al ámbito universitario. A pesar de tener respuestas favorables referentes a varios aspectos de la tutoría, conviene retomar aspectos como el espacio destinado para su desarrollo y el horario que se dispone para la actividad, ya que fueron algunos de los aspectos en los que la comunidad estudiantil entrevistada tuvo apreciaciones que deben ser tomadas en cuenta para mejorar el programa de tutorías.

 


5. Conclusiones

En el presente trabajo se obtuvieron una serie de conclusiones descritas a continuación. En cuanto a los aspectos socioeconómicos se puede constatar que, por tratarse de una institución de educación superior de origen privado, la mayoría de los y las estudiantes pertenece a estratos socioeconómicos superiores a 3, esto, debido a los costos de matrícula que deben ser asumidos para su ingreso. Esto se relaciona con el porcentaje de las y los participantes del estudio que conviven con sus padres o familiares, ya que estos serían directamente responsables de asumir dichos costos. Preocupa la baja participación del estudiantado en actividades extracurriculares, puesto que es importante que los y las estudiantes dediquen una parte de su tiempo libre a realizar alguna actividad que contribuya de manera complementaria con su desarrollo personal y humano.

Es necesario poner atención a este asunto ya que la comunidad estudiantil está olvidando aspectos trascendentales (como los estilos de vida saludable, los cuales contribuyen de manera positiva en su vida) por atender los aspectos académicos que ocupan la mayor parte de su tiempo. Esto podría ser generado por la alta carga académica que representan las materias del ciclo básico disciplinar durante esos primeros cuatro semestres de carrera.

Una limitación del estudio es no poder verificar el promedio de los participantes y evaluar si realmente la percepción que tienen en cuanto a su rendimiento académico es el adecuado, se podría pensar que algunos de ellos se exigen individualmente más que otros y esa percepción puede impactar la autoestima que tengan, ya que solo el 4,3% considera que tiene un rendimiento académico muy bueno.

Los asuntos académicos fueron identificados como los principales motivos para asistir a la tutoría, 65% por hábitos de estudio y 51,4% por el rendimiento académico. Tomando en cuenta lo anterior, es necesario reforzar otras instancias que permitan contribuir con la formación integral del estudiantado, los aspectos personales se pueden estar dejando de lado por la limitación de espacios adecuados para llevar a cabo la tutoría. Preocupa que el 9,3% de los estudiantes afirme que acude a la tutoría porque esta es de índole obligatoria.

La concepción de la tutoría es voluntaria y el carácter obligatorio genera confusión en cuanto a su razón de ser, esto puede ocasionar que los y las estudiantes no se sientan cómodos a la hora de reunirse con su tutor. Se puede apreciar que la percepción que tienen los y las discentes frente al tutor es positiva ya que sus opciones de respuesta fueron totalmente de acuerdo y de acuerdo para el 90,5% de los estudiantes refiriéndose a que el tutor tiene interés en los problemas académicos y personales que los afectan. Uno de los aspectos más notorios, en los que incide positivamente la tutoría, es la integración a la vida universitaria, ya que el 67,1% de los estudiantes afirma estar de acuerdo con ello.

La tutoría en la Facultad de Medicina incide de manera positiva en el mayor porcentaje de estudiantes que participaron en el estudio, según las respuestas dadas en el análisis cuantitativo. Algunos de los estudiantes consideran que la tutoría incide en su formación integral, pero otros tienen opiniones contrarias. Por esta razón, es necesario establecer una mejora en el programa de tutorías que garantice una mejor percepción de parte de los estudiantes. Se necesita destinar un espacio adecuado para llevar a cabo las tutorías, los estudiantes manifiestan que, en su mayoría, se realizan en espacios inadecuados y esto puede incidir negativamente en el logro de los objetivos principales que tiene la tutoría por la falta de privacidad y comodidad requeridas.

A la luz de los hallazgos del presente estudio y de las limitaciones encontradas, es importante ahondar en el tema del rendimiento académico en cuanto a la percepción que tienen los estudiantes, esta información se debe corroborar con el promedio crédito acumulado y confirmar la valoración dada por los propios estudiantes frente a la realidad que se puede estar presentando.

 

 


6. Referencias

 

Aguilar, Jesús. (2012). La configuración de la tutoría en la Universidad Tecnológica de Tijuana: narrativas docentes. Revista de la Educación Superior, 41(4), 99-121. Recuperado de http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=60426901004

 

Angulo, María Floralba y Jaramillo, Catalina. (2009). Caracterización de las tutorías de la Licenciatura en Lengua castellana, Inglés y Francés de la universidad de La Salle. Revista Actualidades Pedagógicas, (54), 175-185.

 

Asociación de Colegios Jesuitas de Colombia (Acodesi). (2003). La Formación Integral y sus Dimensiones: Texto Didáctico. Bogotá, Colombia: Kimpres.

 

Badillo, Jessica. (2007). La tutoría como estrategia viable de mejoramiento de la calidad de la educación superior. Reflexiones en torno al curso. CPU-e, Revista de Investigación Educativa, (5), 1-22. Recuperado de http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=283121712006

 

Bauselas, Esperanza. (2004). Modelos de orientación e intervención psicopedagógica; modelo de intervención por programas. EduPsykhé, 3(2), 201-216.

 

Berríos, Jorge. (2008). La formación integral en la carrera médica. Revista Peruana de Medicina Experimental y Salud Pública, 25(3), 319-321. Recuperado de http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=36311611012

 

Bisquerra, Rafael. (2005). La educación emocional en la formación del profesorado. Revista Interuniversitaria de Formación del Profesorado, 19(3), 95-114.

 

Bisquerra, Rafael. (2006). Orientación psicopedagógica y educación emocional. Revista Estudios sobre Educación, (11), 9-25.

 

Bojalil, Luis Felipe. (2008). La relación universidad-sociedad y sus desafíos actuales. Reencuentro, (52), 11-18. Recuperado de http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=34005202

 

Calle, María Graciela y Saavedra, Lola Rosalía. (2009). La tutoría como mediación para el desarrollo autónomo del estudiante. Tabula Rasa, (11), 309-328. Recuperado de http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=39617332013

 

Cano, Jacobo y García, Narciso. (2010). Aproximación a la percepción de los orientadores escolares sobre la colaboración que reciben de la comunidad educativa: retos y propuestas. Revista Complutense de Educación, 21(1), 149-169.

 

Cano, Rufino. (2009). Tutoría universitaria y aprendizaje por competencias ¿Cómo lograrlo? Revista Electrónica Interuniversitaria de Formación del Profesorado, 12(1), 181-204.

 

Cañas, Antonio, Campoy, Tomás y Pantoja, Antonio. (2005). La función tutorial: valoración y necesidades del profesorado. Bordón: Revista de Pedagogía, 57(3), 297-214.

 

Delors, Jacques. (1996). La educación encierra un tesoro. Informe a la UNESCO de la Comisión Internacional sobre la educación para el siglo XXI. Madrid: Santillana.

 

Díaz, Jayce, Bravo, Gisela, González, Yamirka, Hernández, Esther, Menes, Lisbet y Bratuet, Yaima. (2012). El papel del tutor en la Educación Superior. MediSur, 10(2), 90-94. Recuperado de http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=180023438014

 

Fernández, Pablo y Extremera, Natalio. (2005). La Inteligencia Emocional y la educación de las emociones desde el Modelo de Mayer y Salovey. Revista Interuniversitaria de Formación del Profesorado, 19(3), 63-93. Recuperado de http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=27411927005

 

García, Narciso. (2008). La función tutorial de la Universidad en el actual contexto de la Educación Superior. Revista Interuniversitaria de Formación del Profesorado, 22(1), 21-48.

 

García, Narciso. (2011). La función tutorial en el ámbito educativo. Padres y Maestros, (342), 5-9.

 

Gómez, Martha Esthela. (2012). La percepción de los estudiantes sobre el Programa de Tutoría Académica. Convergencia. Revista de Ciencias Sociales, 19(58), 209-233. Recuperado de http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=10520680002

 

González, Edith. (2005). La tutoría en la universidad colombiana: etapas, procesos y reflexiones. Revista Historia de la Educación Latinoamericana, 7, 239-256. Recuperado de http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=86900713

 

Heredia, Yolanda y Sánchez Aradillas, Ana Lorena. (2012). Teorías del aprendizaje en el contexto educativo. Monterrey: Editorial digital Tecnologico de Monterrey.

 

Isaza Restrepo, Andrés, Quiroga Chand, Alejandro, Roa González, Claudia, Delgado Vegap, Angélica y Riveros Pérez, Alba. (2006). Tutores Pares en la Facultad de Medicina. Revista Ciencias de la Salud, 4(Esp), 122-135. Recuperado de http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=56209914

 

Medina, Clara Inés. (2001). Paradigmas de la investigación sobre lo cuantitativo y lo cualitativo. Ciencia e Ingeniería Neogranadina, (10), 79-84. Recuperado de http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=91101010

 

Molina, Irma Amalia. (2012). Estado del arte sobre tutorías. Civilizar. Ciencias Sociales y Humanas, 12(22), 167-175. Recuperado de http://redalyc.org/articulo.oa?id=100224190011

 

Moreno, Carlos. (2010). Todo está para hacer, pero no se hace pensamientos, realidades y posibilidades en la educación superior. Buenos Aires, Argentina: Estudio Caos.

 

Narro, José y Arredondo, Martiniano. (2013). La tutoría. Un proceso fundamental en la formación de los estudiantes universitarios. Perfiles Educativos, 35(141), 132-151. Recuperado de http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=13228259009

 

Pagano, Claudia. (2007). Los tutores en la educación a distancia. Un aporte teórico. Revista de Universidad y Sociedad del Conocimiento, 4(2), 1-11.

 

Pantoja, Antonio. (2002). El modelo tecnológico de intervención psicopedagógica. Revista Española de Orientación y Psicología, 13(2), 189-210. Recuperado de http://www2.uned.es/reop/pdfs/2002/13-2---189-Antonio%20Pantoja%20Vallejo.PDF

 

Reyes, William y González, Raiza. (2007). Aproximación de la fundamentación teórica de un modelo de formación docente constructivista. Omnia, 13(3), 131-154. Recuperado de http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=73713306

 

Romero, Francisco, Chávez, Rosalba y Sandoval, Karla. (2014). Las tutorías como estrategia de fortalecimiento en el nivel superior. Ra Ximhai, 10(3), 75-86.

 

Sánchez, Miguel Waldo. (2002). La tutoría académica (una opción en la formación integral del alumno). Conciencia Tecnológica, (19). Recuperado de http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=94401901

 

Valenzuela, Jaime Ricardo y Flores, Manuel. (2012). Fundamentos de Investigación Educativa (Vol. 2). Monterrey, México: Editorial digital Tecnológico de Monterrey.


 Acogida y proximidad:  is licensed under a Creative Commons Reconocimiento 4.0 Internacional License.
Creado a partir de la obra en https://revistas.ucr.ac.cr/index.php/aie/article/view/31771.