Resumen

El Código Penal de Costa Rica promulgado en 1970 ha sufrido al menos 296 reformas producto de 61 leyes diferentes. Si bien las primeras de ellas ocurridas en los años setenta buscaban básicamente su adaptación con el modelo procesal de 1973, a partir de 1994 se suceden una serie de modificaciones dirigidas al endurecimiento de la sanción para algunos delitos, el aumento del límite máximo de la pena de prisión a los cincuenta años y la supresión parcial del descuento por trabajo carcelario. Tales reformas fueron anunciadas en su momento como fórmulas imbatibles para luchar contra la criminalidad, siendo que al día de hoy no han logrado su objetivo declarado, sino que han permitido que el hacinamiento de las prisiones alcance cifras inéditas, un significativo aumento en la violencia intramuros, crecimiento continuo de la tasa de encierro, y en general, un vergonzoso escenario de violación de derechos humanos de la población encarcelada. Además, los cambios implementados suponen una contradicción con los fines de reinserción social que supone la sanción penal. Pese a la indiscutible demostración estadística de la situación y al fracaso de las justificaciones que se dio a cada reforma, la clase política mantiene vigente el discurso y ofrece nuevamente la misma respuesta al problema de la criminalidad, en abandono de un debate que analice de forma objetiva y científica la naturaleza multicausal del fenómeno y su innegable relación con el modelo de producción vigente.
Palabras clave: aumento de penas, hacinamiento, derechos humanos, reforma penal, pena de prisión, sistema penitenciario, prisiones, reinserción, Costa Rica